Archivo de la etiqueta: Liderazgo

23
abr

Erosión emocional

Si algo está dejando la situación económica en los despachos de los líderes es la erosión emocional. Son más de cuatro años de malas noticias, sin que parezca que las cosas vayan a cambiar a corto plazo. Al principio, los responsables de personas parecían impulsar el optimismo con mensajes de “pronto todo cambiará”.

Sin embargo, el peso de los acontecimientos ha ido disolviendo la magia de este tipo de promesas y nos hace enfrentarnos a una enfermedad desconocida en las organizaciones: la erosión emocional, es decir, un agotamiento silencioso que resta energía para continuar ilusionando a los equipos. Es posible que en algunos casos hagan falta reemplazos, que los líderes que gestionaron la bonanza no siempre estén preparados para gestionar momentos de dificultad económica. (más…)

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6
abr

El tándem tóxico o Los jefes que se comen la galleta

No parecen buenos momentos para el liderazgo. La crisis económica evidencia lo que Robert Sutton, profesor de Stanford, denomina el “tándem tóxico” entre jefe y colaborador. Por un lado, las personas con poder no siempre están conectadas con las necesidades de los que tienen a su cargo; y por otra parte, los colaboradores interpretan exageradamente las acciones de sus jefes.

La explicación nace del resultado de la “investigación de la galleta”. Se escoge a tres alumnos, a dos de ellos se les dice que tienen que redactar un documento y al tercero, se le pide que  evalúe el trabajo de los anteriores y decida el importe con el que debería ser retribuido cada uno de ellos, en otras palabras, se le asigna el papel de jefe. Pasados 30 minutos los investigadores dejan un plato a espaldas del equipo con cuatro galletas, suponemos que sabrosas. Cada uno come la suya, pero queda la cuarta, codiciada por todos. Y según esta investigación, el que hace el papel de jefe no sólo se come la galleta de la discordia sin preguntar al resto, sino que además hace amplia ostentación de ello. Pues bien, los investigadores llegaron a varias conclusiones: El poder da placer (eso ya lo sabíamos) y te puede aislar de las necesidades de los otros -en determinadas situaciones, incluso, haciendo gala de ello-.

Hasta los más recónditos despachos de las empresas, me temo, llegan los ecos de la “galleta”. Estas tendencias generan un tándem tóxico que se exacerba durante una crisis. Sutton nos  ofrece un marco útil para que los jefes se enfoquen en aquello que su gente más requiere de ellos. En una situación en la cual las personas se sienten amenazadas, un buen jefe encuentra las formas de proporcionar más predictibilidad, comprensión de la situación, sensación de control y compasión. En su artículo “How to Be a Good Boss in a Bad Economy” publicado en Harvard Business Review, nos explica como:

  • Predictibilidad. Proporcione a las personas la mayor cantidad de información posible respecto de lo que les ocurrirá y cuándo para reducir su sufrimiento y relajarse durante la espera.
  • Comprensión. Acompañe cualquier cambio importante con una explicación de por qué es necesario y cómo afectará las rutinas. La comunicación interna debe ser simple, concreta y repetitiva.
  • Control. No presente un obstáculo como algo grande, complejo o difícil de superar; las personas se sentirán abrumadas y se paralizarán. Cuando un obstáculo se descompone en partes menos abrumadoras, las personas pueden abordarlo con confianza.
  • Compasión. Atienda las necesidades emocionales de las personas, incluso si es ante un despido. Ayúdeles a conservar su dignidad. Esto es esencial tanto para ellos como para sus colegas que han sobrevivido los recortes.

En definitiva, un ejecutivo que sea capaz de brindar predictibilidad, comprensión, control y compasión evitará el tándem tóxico y el posible eco de la galleta.

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1
abr

Manager Business Forum

Ayer di la conferencia inaugural en el Manager Business Forum de Barcelona. Le agradezco a la organización la amable invitación, ya que no cabe duda de que es uno de los eventos más importantes en España y con mayor número de asistentes -de hecho, había inscritas 2.000 personas-. Presenté el concepto de Liderazgo 2.0, que considero apasionante y que podría revolucionar el mundo del management del que nos hemos especializado en InnoPersonas. En otro post lo comentaré con más detalle. A continuación, cuelgo mi presentación y el video de ayer.

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Estos días, además, de la conferencia de Manager Business Forum, he tenido el placer de participar en el Foro Burgos. Era la primera vez que iba y me pareció extraordinario poder estar con expertos de la talla de Xavier Sala, Emilio Ontiveros (uno de mis mejores profesores en la Universidad Autónoma de Madrid), Pedro Luis Uriarte (persona a la que admiro por su capacidad profesional y su calidad humana), Emma Fernández (impresionante el trabajo que está haciendo en Indra) y José Ignacio Nicolás Correa (Presidente de Nicolás Correa), entre otros.

También participé la semana pasada en el Programa Lidera, con María Benjumea (una persona con un entusiasmo admirable) y María José Pérez-Cejuela, Directora General de la Mujer, quien tuvo una intervención que me encantó sobre los miedos en la vida pública. El Programa Lidera busca impulsar el liderazgo de las mujeres y me encantó conocer mujeres con tanto empuje y tan luchadoras.

Por último, el sábado estuve en Jaén en las Jornadas de Voluntarios Digitales y fue todo un placer conocer a personas que dedican parte de su tiempo a ayudar a otras en el acceso a la Era de la Información. Creo que aquella sociedad que dé la espalda al acceso de Internet perderá competitividad en pocos años. Por eso, el programa de voluntariado es magnífico (colgaré mi presentación del NoMiedo en próximos posts, porque quiero ponerlo también en inglés) y aprendí mucho de sus experiencias.

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13
dic

Desarrollo del liderazgo… sin ser prohombres

http://www.pilarjerico.com/images/liderazgo.jpgLas teorías para el desarrollo del liderazgo podemos clasificarlas en dos tipos, de una forma muy sencilla: “Desarrollo hacia fuera”, es decir, identificando modelos para tomarlos como ejemplo; o “desarrollo hacia dentro”, trabajando las emociones para impulsar el potencial. Por supuesto, existe el camino del medio, la combinación de las anteriores y que, en este caso, probablemente sea la mejor opción.
El comienzo de los estudios del liderazgo en la empresa comenzó con la primera opción, “desarrollo hacia fuera”, apoyándose en grandes referentes. Esta corriente se denomina los prohombres (en otros motivos, porque mujeres hay pocas) y consiste en analizar a grandes personalidades en el mundo de la historia o la empresa, como Jack Welch, Napoleón o Churchill. Se estudian sus comportamientos, se buscan patrones de conducta y se ponen como ejemplo. Y es interesante. Da pistas sobre lo que podemos mejorar y, de paso, se gana cultura y se tiene en la recámara citas famosas que compartir entre amigos o clientes. Sin embargo, cuando se leen las biografías de personalidades o héroes, uno puede creer que está muy lejos de lo que ahí se refleja. Y es cierto. Como si ser líder implicara convertirse en una mezcla de John Wayne y Albert Einstein, como dicen Jonas Ridderstrale y Kjell Nordström, autores de Karaoke Capitalism.

La esencia del líder es mucho más sencilla, aunque no por ello más fácil. La condición necesaria del líder, que no suficiente, es que éste tiene seguidores. Mientras que los gestores cuentan con equipos a su cargo que le obedecen, el líder está con personas que quieren seguirle. Esta matización tiene muchas implicaciones: La primera, cualquiera de nosotros hemos podido y podemos ser líderes en determinados campos o áreas (un gran alivio). La segunda implicación importante: El liderazgo es una cuestión de emociones. Por ello, el trabajo para desarrollar nuestro potencial se ha de apoyar necesariamente en un trabajo “hacia dentro”. Todos sabemos que tenemos que delegar. No hace falta que ningún consultor o libro nos lo diga. El reto está en saber (y gestionar después) qué es lo que a cada uno nos dificulta para delegar en nuestros colaboradores o no dedicarles más tiempo, lo que depende fundamentalmente de una emoción silenciosa pero importante: El miedo. Por ello, el desarrollo del liderazgo pasa primero por gestionar nuestro miedo que es, al fin y al cabo, el que nos impide poner todo nuestro potencial en juego y, después, gestionar nuestro propio talento. No creo que sea posible el desarrollo del liderazgo sin el desarrollo personal, pero para ello hay que ser valiente. Mirar hacia dentro no siempre es agradable y conozco demasiadas personas que encuentran mil excusas para no hacerlo.

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