¿Sufres el síntoma de la rana hervida?

frog-1247177_1280

¿Alguna vez has aguantado una situación hasta un límite que ni tan siquiera tú te imaginabas que podías ser capaz, como un estrés inmenso o una relación muy desgastante? Si lo has vivido, tranquilo, tranquila. No eres el único y simplemente has sido presa del síndrome de la rana hervida.

Si se pone una rana en una olla con agua, que se va calentando poco a poco, a razón de 0,02 grados por minuto, la pobre se queda tan tranquila y muere achicharrada. Sin embargo, si la rana entra en el agua hirviendo, directamente salta. Este es el denominado síndrome de la rana hervida y el que, inconscientemente, sufrimos las personas. Somos capaces de aguantar y aguantar más y más bajo mil excusas ante situaciones que nos hacen daño, que nos vacían de fuerza y luego, con el tiempo, cuando hemos salido de la olla caliente, miramos atrás y nos preguntamos: ¿Cómo he podido soportar tal tormento? Pues porque tu capacidad de aguante puede llegar a ser inmensa, aunque ni tan siquiera lo sepas. El miedo y la comodidad es el agua que nos va hirviendo por dentro. Pensamos que es lo “normal”. “Es normal que me haga esperar una hora”, “es normal trabajar todos los fines de semana” “es normal…”. Y mientras nos decimos todo ello, vamos quemándonos por dentro. La buena noticia es que existe otro modo de afrontar la vida: La determinación de ser uno mismo y decir basta a aquello que no nos conviene. Veamos algunas ideas para conseguirlo:

  1. Identifica cuando algo te está quemando. Parece fácil decirlo pero, recuerda, la mente es muy traicionera y se busca muchas excusas para seguir enredada en lo mismo. Una buena manera es a través del cuerpo: dolores de cabeza continuados, malestar en general o agendas imposibles que no te dejan descansar y, por tanto, pensar. Cuando algo de lo anterior sucede, vives una situación que quizá te esté superando y necesitas ser sincero contigo mismo.
  2. Analiza qué ventajas te aporta la situación que “te quema”. Todo, absolutamente todo cuanto hacemos nos aporta un beneficio. Hasta el dolor. Lo que es importante es hacerse la pregunta y responder con sinceridad: ¿Qué me aporta de positivo esta relación que me desgasta o este estrés? A veces, los beneficios ocultos son difíciles de identificar, pero si lo consigues, es un gran paso para librarte de ellos.
  3. Pon límites. Un buen truco son los cables trampas, es decir, límites que no estás dispuesto a tolerar sobrepasarlos. “Como me haga otra vez esto, rompo con nuestra relación…”; “como tenga que volver a quedarme otra noche trabajando hasta las mil, digo que no continúo con el proyecto”. Y una vez que lo definas, cúmplelo… No valen las excusas. El agua seguirá ardiendo y si tú no reaccionas te acabarás achicharrando.
  4. Despierta la determinación. Comienza a acariciar el deseo de vivir de otro modo. ¿Qué pasaría si trabajara en otro sitio?, por ejemplo. Cuando uno está muy enfrascado en una situación que le duele se le olvida que existen otras maneras de vida. A veces, nuestro único margen de maniobra es la actitud, tomarnos las cosas de otro modo. En la medida que comencemos a acariciar la alternativa, tendremos más fuerza para parar la situación que nos desgasta.

Y recuerda, una vez que has tomado la decisión de ser tu mismo, salta porque aunque no tengamos mapas de la vida, sí podemos entrenar nuestras brújulas.

La felicidad es solidaria

felicidadsolidaria

Nos pasamos la vida buscando motivaciones e intentando encontrar aquello que nos hace sentir bien, pero no será tan sencillo cuando incluso algunas personas que tienen amor, dinero y un trabajo precioso no consiguen sentirse realizadas. Lo tienen todo pero les falta algo. ¿Por qué?

El fracaso está presente en nuestra vida siempre. Todos ‘mordemos el polvo’ en algún momento de nuestra existencia. Puede que sea por un fracaso empresarial, amoroso, familiar… el abanico es muy amplio. Pero el verdadero problema no es el fracaso en sí, no es la caída, sino cómo la afrontamos, porque muchas veces tendemos a buscar excusas o culpables lejos de nosotros, a agarramos a motivos que den sentido a la caída antes de mirar en nosotros. Si el modelo fracasado es empresarial asumimos que la competencia tiene más dinero, más recursos, o a que los empleados no han estado a la altura, o que la suerte no ha estado de nuestro lado, o porque el mercado ha cambiado… Pero lo cierto es que ahí, en esa mochila de excusas, no vamos a sacar nada en claro.

Sigue leyendo

Dale la mano al niño que llevas dentro

niño

‘Mi vida son recuerdos de un patio de Sevilla’, escribía Machado con nostalgia de un tiempo pasado feliz que no volverá. Como el poeta, de alguna manera todos miramos hacia atrás con añoranza, al tiempo que quemamos etapas en ese recorrido en el que cometemos el error de olvidar lo que un día fuimos. Pero todavía podemos volver allí o, mejor dicho, todavía podemos traer a nuestro hoy lo mejor de esa niña o niño que un día fuimos.

Tratemos de ser inteligentes y aprovechemos la mejor parte de cada estación que nos brinda la vida. Quedémonos con lo mejor de cada parada pero no olvidemos meter en el vagón locomotora nuestra infancia o, por lo menos, lo mejor de ella. La evolución es seguir el camino y dejar atrás elementos impropios de nuestra edad, por supuesto. No se trata de actuar de forma irresponsable, no forcemos actitudes que no nos corresponden con la edad, pero incorporemos a nuestro presente eso que un día fue único, esas sensaciones de la primera vez, de aquella inocencia extraordinaria, de la constante curiosidad, de esa ausencia de prejuicios, o de la creatividad sin límites ni barreras.

Sigue leyendo

El sentido de la vida desde el campo de exterminio

mauthausen_img

En una mañana soleada de agosto de 1996 conocí a una de las personas que más me ha impresionado en mi vida. Por aquel entonces, estaba estudiando francés en Perpiñán y había ido con un compañero a tomar algo. Nos sentamos y comenzamos a hablar de nuestras cosas. A nuestro lado había un anciano muy elegante, con un sombrero a la vieja usanza y un bastón con una empuñadura de metal. No paraba de mirarnos, hasta que comenzó a participar en nuestra conversación. Era de Barcelona y llevaba viviendo en aquella ciudad desde finales de la II Guerra Mundial. Su sonrisa era amplia y tenía una risa contagiosa. Se trataba de esas personas que cuando hablan, desprenden una serenidad y sabiduría que atraen. Por su optimismo y lo bien que hablaba de su suerte, cualquier hubiera podido imaginar que había tenido una vida fácil. Pero estaba equivocada. Se trataba de uno de los supervivientes del campo de exterminio nazi de Mauthausen, en Austria y hoy, 5 de mayo, se celebra el 70 aniversario de su liberación.

A este campo del horror entraron alrededor de 200.000 personas y solo salieron con vida la mitad. Se trató del campo de concentración nazi por el que más españoles pasaron: Más de 7000 republicanos fueron llevados allí durante la II Guerra Mundial, de los que solo 2000 pudieron contarlo y Juan de Dios era uno de ellos. Pero detrás de estos terribles datos se esconden maravillosas historias de superación.

Sigue leyendo

Estrenamos blog. Comienza el viaje. ¿Te apuntas?

postBienvenida

Quiero invitarte a un viaje. Un viaje alrededor de nuestras vidas, de nuestros miedos, de nuestras fortalezas y nuestras áreas de mejora. Un recorrido con escalas para coger impulso, para reflexionar, para encontrar nuestras motivaciones, las pasiones que nos hacen avanzar… y cuyo final dependa exclusivamente de ti y de donde quieras llegar.

El punto de partida es este blog. Un blog renovado que se llena de contenido relacionado con el liderazgo, la transformación y el desarrollo personal para ayudar a todo el que lo desee en su evolución humana y profesional hacia la felicidad.

El blog se reinventa como una necesidad de adaptación al cambio. Una necesidad de reinvención vital en un entorno que cambia rápido. Muy rápido. Normalmente asociamos los cambios a épocas malas, pero es mucho más inteligente hacerlo en los momentos buenos, como una manera de anclarse a las fortalezas y rediseñar nuevos productos y nuevos servicios que generen valor añadido.

Desde este momento ese valor añadido se construye aquí a base de textos llenos de pasión, testimonios, vivencias, estudios, entrevistas, vídeos, consejos, ciencia, vida… en un entorno de cambio en positivo, de mirada hacia adentro y siempre hacia delante.

Sigue leyendo

Feliz Día de la Felicidad… ¿Te atreves a alargar la fiesta todo el año?

felicidad

Hoy, 20 de marzo, se celebra en todo el mundo el Día de la Felicidad desde que así lo acordara la Asamblea de Naciones Unidas hace tres años. Se trata de una iniciativa interesante que nos sirve como reivindicación de un propósito de vida. Pero os propongo un plan: en lugar de celebrarlo durante 24 horas aprovechemos su tirón para tomarla como lo que es, una iniciativa, es decir, un inicio de algo, nuestro punto de partida hacia la felicidad.

Porque de nada sirve conmemorar el Día de la Madre o del Padre si el resto del año no les amamos como se merecen, así como no es efectivo reivindicar un Día de la Mujer Trabajadora si no se consiguen avances en esta materia cada día. Lo mismo ocurre con la felicidad. Como no se trata de ser felices un día al año por decreto, vayamos más allá y olvidémonos de apuntar en nuestra agenda el 20 de marzo como el día para ser felices, como quien agenda que ha de recoger el vestido del tinte o pasar la ITV al coche.

Mejor apuntemos hacia dentro porque lo cierto es que la felicidad es una forma de vida, de relacionarse, de moverse por el mundo, un estado emocional que cultivar y que depende exclusivamente de nosotros. Como afirmó el filósofo Kierkegaad, “la puerta de la felicidad se abre hacia dentro porque si uno la empuja, la cierra cada vez más”.

Sigue leyendo

La sabiduría de la vejez

vejez

Si tuviéramos la capacidad de regresar hacia atrás en el tiempo, seguramente tomaríamos otras decisiones. Nos diríamos a nosotros mismos que no debíamos preocuparnos tanto por ese examen o por tal persona, asumiríamos más riesgos y, seguramente, aprenderíamos a disfrutar más de las pequeñas cosas. Dicha sabiduría se adquiere con la experiencia, pero ¿y si no hiciera falta esperar para aprender y evitar posibles errores? Karl A. Pillemer, profesor de Desarrollo Humano en la Universidad de Cornell y gerontólogo de renombre internacional, se propuso resolver dicha pregunta en su libro 30 Lecciones para Vivir. Para ello, entrevistó a más de 1000 personas de entre 80 y 90 años para conocer cuáles eran sus principales aprendizajes. Pillemir se sorprendió con la honestidad inflexible de sus entrevistados, la cantidad de puntos en común que compartían a pesar de trayectorias tan diferentes y de cómo narraban con claridad extrema sus historias de amor, de pérdida, de lucha y de esperanza. Y el motivo es sencillo: cuando el tiempo se convierte en el recurso escaso, como diríamos los economistas, las prioridades se transforman. Sigue leyendo