El poder de una sonrisa

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Si colocamos a una cría de mono enfrente de dos humanos que no conoce, uno que le sonríe y otro que no, el animal se irá siempre con el primero. Motivo: la sonrisa es el pegamento social. Sonreír nos acerca al resto de personas (y al resto de los mamíferos, podemos añadir). Evidentemente, estamos hablando de sonrisas genuinas, no las artificiales que se saben que no son sinceras y que también percibimos. Ahora bien, la ciencia está descubriendo que la sonrisa tiene muchas más ventajas de las que podíamos imaginarnos a priori. Ron Gutman, como experto en sonrisas, puede ayudarnos en descubrirlas. Ron lleva años estudiando de cerca el fenómeno y recopilando estudios sobre sonrisas, que ha recogido recientemente tanto en el artículo The Untapped Power Of Smiling, publicado en la  revista Forbes, así como en la charla que ofreció a través de TEDen 2011. Junto a él, la científica LaFrance y Dr. Niedenthal y su equipo están revolucionando la ciencia con sus estudios sobre sonrisas. Veamos algunas de las conclusiones más importantes:  Continue reading

La pareja no da la felicidad

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“El beso”, Alfred Eisenstaed, 1945.

Hollywood nos ha hecho un flaco favor. Nos entretienen sus películas pero nos crean modelos sociales que casi nunca existen. Así sucede con el amor. Posiblemente la pareja sea el apartado de nuestra vida donde habiten más fantasías e ideas preconcebidas: soñamos con príncipes o princesas azules (o rosas) que salen en las películas con final feliz, nos peleamos con forzar la realidad a lo que tenemos en la cabeza y buscamos esa pareja como bote salvavidas a nuestros problemas. Sin embargo, nos equivocamos. Como explica Joan Garriga en su libro El buen amor en la pareja:

“la pareja te puede dar la felicidad, pero no tiene el poder de hacerte feliz, lo cual es un matiz importante”. Continue reading

Poderosamente frágiles, mi primera novela

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Poderosamente frágiles es mi primera novela, que se publica el 26 de marzo y posiblemente sea uno de los libros que más he disfrutado escribiendo.

Comienza del siguiente modo:

 

“Tengo los ojos vendados.
Alguien me guía, me conduce con firmeza. Es una mano masculina. Un tacto acogedor. Estoy a miles de kilómetros de casa, entre voces desconocidas. La brisa es más envolvente que nunca. Las olas lanzan susurros al romper contra el acantilado.
Sigo andando sin saber a dónde me lleva. Ya no tengo miedo, pero siento todavía ese nudo en el estómago.
¿Cómo he llegado hasta aquí?”

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La aventura de conocerse a uno mismo

http://www.jpvillani.com.ar/wp-content/uploads/2009/02/sonreir.jpgLa aventura más difícil es la de conocerse a sí mismo. Parece que todos tenemos unas “voces internas” que nos dicen lo que tenemos que hacer: “Tienes que tener un buen trabajo” “tienes que ser el mejor en la empresa” “tienes que vivir la vida intensamente”… cada uno tiene las suyas y probablemente, el camino más difícil sea reconocer la propia voz, aquella que realmente nos conecta con lo que nosotros queremos o deseamos profundamente. Esa voz o ese centro es un deseo profundo, una intención en nuestra vida que está más allá del trabajo, de la pareja o de otros aspectos. Es de algún modo responder a la pregunta de “quién soy”, evitando las limitaciones culturales, familiares o de cualquier otro tipo que hayamos podido tener. Ahondar en este centro es muy, muy difícil…. por muchos motivos. Continue reading

¿Dinero + sexo = felicidad?

Sabemos que el amor y el sexo venden. Sólo hace falta echar un vistazo a los ranking de las web más visitadas del mundo: contactos sexuales, productos prometedores o fotografías que a más de uno podrían escandalizar. En España se calcula que un millón de personas compran sexo diariamente. Si uno de los negocios más antiguos ha sido el sexo, probablemente sea porque lo llevamos codificado en algún rincón de nuestros genes. Según los biólogos, hasta la ameba más pequeña del universo tiene dos necesidades básicas: Supervivencia y reproducción. No es de extrañar que nosotros, como seres mucho más complejos, busquemos de manera más sofisticada una necesidad tan primaria. Y una de las técnicas, qué duda cabe, es el dinero. Parece que quien tiene más recursos económicos, tiene más éxito con el otro género. Pero los investigadores han echado por tierra tal teoría. Según el economista británico Andrew Oswald y su colega David Blanchflower, después de analizar más de 16.000 personas, llegaron a la conclusión de que el dinero no correlaciona con la frecuencia de encuentros sexuales, resultado válido tanto para hombres como para mujeres, como recoge Albert Figueras en su libro Optimizar la Vida. Es más, parece que las principales variables que correlacionan positivamente con el éxito es una separación matrimonial para los hombres, con motivos obvios, y estar en paro, por disponibilidad de recursos, en este caso de tiempo. Así pues, el dinero no parece que garantice el éxito en la frecuencia de encuentros sexuales, conclusión que, por supuesto, la publicidad de coches y joyas parece no tener en cuenta.
¿Y de qué depende la felicidad? La Universidad Erasmus de Rótterdam de Holanda ha elaborado una base de datos internacional sobre la felicidad, la llamada “World Database of Happiness”, en donde analiza a 112 países. Curiosamente, los ciudadanos más felices son los suizos y los colombianos, mientras que los españoles nos posicionamos en puestos intermedios. En otro ranking, esta vez desarrollado por la London School of Economics, el país a la cabeza de felicidad según sus ciudadanos es Bangladesh, a pesar de que casi la mitad de sus habitantes vive por debajo del límite de pobreza. La percepción de felicidad no parece correlacionar con el dinero del que dispongamos, a pesar de que la publicidad, una vez más, nos invite a pensar otra cosa.
En el fondo, la felicidad se enfrenta al dilema que planteó hace años el filósofo Erich Fromm: ¿Tener o ser? Si cada uno de nosotros echamos una mirada hacia atrás pensando en qué momento de nuestras vidas hemos sido felices, seguramente recordaremos encuentros con amigos, paseos, contemplación de un paisaje, de una obra de arte… En definitiva, cuando somos que no cuando tenemos. El problema de querer obtener más y más cosas, sean éxitos sexuales, profesionales, mejores coches… suelen encerrar una terrible trampa: Cuanto más tenemos, más miedos nos surgen a perder nuestras posesiones.

Un cuento sobre el “fracaso”

Un cuento muy antiguo que recoge el aparente fracaso.

Un día apareció un caballo en la granja de una aldea. El dueño de la granja lo cuidó y el caballo se quedó. La gente de la aldea le decía: Qué buena suerte. El respondía: “Buena suerte, mala suerte, se verá”.

Pasado unos días, el caballo se marchó. La gente de la aldea le dijo: “Qué mala suerte”. Él contestó: “Buena suerte, mala suerte, se verá”.

Pasada una semana, como le había cuidado muy bien, el caballo regresó con una manada de caballos. La gente de la aldea le dijo al dueño de la granja: “Qué buena suerte”. Y él respondió: “Buena suerte, mala suerte, se verá”.

Después de unos días, uno de los caballos le dio una coz al hijo del dueño de la granja que le rompió las piernas. La gente de la aldea le dijo: “Qué mala suerte”. Él contestó: “Buena suerte, mala suerte, se verá”.

Después de dos semanas, los ejércitos de ese país se llevaron a todos los jóvenes a la guerra excepto a su hijo que tenía las piernas rotas… ¿Buena suerte, mala suerte?, se verá.

El fracaso es reinterpretable. Lo que a priori parece que fue un desastre, después con el tiempo podemos alegrarnos que haya ocurrido (un despido, una ruptura de pareja, un proyecto no conseguido…) Además, lo que no se aprende con el éxito, se aprende con el fracaso. Es posible que una de las cualidades que definan el poder personal sea la capacidad para entender el aparente fracaso y convertirlo en una lección personal para el futuro.

(Este cuento lo he escrito por petición de profesionales de Remax que me lo solicitaron después de escucharlo en la conferencia que impartí en su congreso esta semana. Un placer haberlo hecho)