Posts Tagged ‘Cultura empresarial’

07
Dic

Conciliar… si, pero

Posted by Pilar

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Casi todos nosotros sabemos que algunos directivos se pasean por los centros de trabajo a partir de las siete de la tarde para conocer de primera mano quienes son los que “se dejan la piel” por “la causa” (algunos seguramente hasta lo habrán sufrido). Pero lo que a muchos de nosotros nos puede resultar curioso es saber que una de las funciones de los representantes sindicales de los países europeos situados por encima de los Pirineos y de los Alpes, sea precisamente la de pedir explicaciones a aquellos que permanecen en su puesto mas allá de las cinco. Cuando nuestros colegas alemanes o franceses gastan una escasa media hora para almorzar a las doce o los ingleses sacan de sus fiambreras los sándwiches traídos de casa no es en ningún caso porque sean mas “frugales” que nosotros, simplemente, quieren estar de vuelta en sus casas a las cinco y cuarto.  En España se almorzaba a la misma hora que en el resto de Europa hasta la II República. Después, durante la posguerra, se hizo imprescindible el pluriempleo para poder llegar a fin de mes y los horarios terminaban a las 15 horas para dar tiempo a poder “empalmar” con el siguiente trabajo. Para hablar de conciliación, por tanto, tendremos que hablar de la necesidad de cambios mucho más profundos que tomar ciertas medidas “cosméticas” en las empresas.
Para conciliar la vida personal y profesional también se han de revisar algunas de las formas de liderazgo de los directivos. En la medida en que éstos continúen cerrando tratos en almuerzos interminables (propio de nuestra cultura) y exijan por pleitesía que el resto emule sus horarios, no se logrará la conciliación. Al igual que ocurre con aquellos responsables de equipos que no tienen intención de regresar a sus casas para no tenerse que enfrentar a su insoportable soledad (aunque tengan pareja, cuatro hijos y la suegra, o tal vez por eso) y exigen al resto acompañarlo haciendo como si trabajaran aunque en realidad estén mirando la clasificación de su equipo de fútbol favorito. Conviene aquí recordar que tenemos el dudoso honor de ser uno de los países europeos con la jornada laboral mas extensa mientras -contra toda lógica- estamos en el vagón de cola en cuanto a productividad se refiere.
En definitiva, para superar el reto de la conciliación tendremos que afrontar dos cambios de paradigmas muy profundos: uno cultural y otro de liderazgo. Con respecto al primero, hemos de buscar más la eficiencia y la eficacia durante el tiempo en el que trabajamos y saber que aunque seamos culturalmente afiliativos, necesitamos encontrar un sano equilibrio productivo. Con respecto al segundo, los líderes han de gestionar el talento desde una perspectiva integral, no obviando que los profesionales son personas que además de tener objetivos empresariales, tienen una vida que desarrollar más allá de las empresas. Ni las personas frustradas en su vida personal ni los trabajadores estresados rinden adecuadamente (y no olvidemos que el estrés afecta, en distintos grados, al 43% de la población activa).
Así pues, transformar la cultura empresarial y la forma de dirigir para adaptarse a las necesidades de los profesionales, es una apuesta por el futuro tanto desde un punto de vista económico, porque implica resultados, como personal, porque ayuda a incrementar la satisfacción individual.

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10
Oct

Los prejuicios sociales y las mujeres

Posted by Pilar

La Universidad de Harvard y la Jefatura Superior de la Policía de Cantabria tienen algo en común: Ambas instituciones este año han nombrado como máximo responsable a una mujer, Drew Gilpin Faust y Pilar Allúe, respectivamente y ambos nombramientos han saltado a los medios a diferente escala, claro está. Y lo que más sorprende a estas alturas del siglo XXI es que este dato todavía sea noticia. La presencia de mujeres en primeros puestos directivos todavía tiene mucho que recorrer. Por no hablar del salario. Hasta un 68% menos cobran las mujeres directivas en comparación con sus compañeros, según el informe del Consello Galego de Relacións Laborais de este año. Algunas veces se ha argumentado que el motivo en España es por temas culturales. Pero mucho me temo que no sólo ocurre aquí. En Alemania siete mujeres ocupan altos cargos en las 180 mayores empresas y tan sólo una, Karin Dorrepaal, de Schering, se encuentra entre las treinta compañías que cotizan en el Dax de la Bolsa de Francfort. ¿Y cuál es el motivo? Existen muchos. Uno de los más tradicionales es el que la mujer es menos agresiva en la negociación del salario y del puesto de trabajo. Sin embargo, este año se han presentado estudios que invitan a una profunda reflexión. El 29 de julio The Washington Post publicaba las conclusiones de análisis realizado por Babcock y Bowles de la Universidad de Harvard según el cual se demostraba que las respuestas que obtienen las mujeres más asertivas son peores que las juegan un papel más pasivo. Lo demostraron escuchando la opinión de hombres y mujeres que habían observado la grabación de más de un centenar de procesos de negociación del salario en personas de ambos sexos. Tanto las mujeres como los hombres alabaron a los hombres que protagonizaron una negociación más agresiva, bajo el pretexto de que tenían claro lo que querían; al tiempo que penalizaron a las mujeres que jugaron el mismo rol porque habían sido “less nice” (menos agradables) y, por tanto, no las contratarían. Esta conclusión es escalofriante. Más allá de la falta de oportunidades, parece que existe un prejuicio social hacia la mujer que tiene claro lo que quiere y que casi todos (incluyendo a las personas de su mismo sexo) tenemos.
En definitiva, si queremos cambiar una situación histórica muy probablemente hemos de empezar en lo que pensamos o decimos cuando una mujer asciende a un puesto de responsabilidad o es asertiva en la defensa de sus intereses personales (si no, recordemos algunos comentarios envenenados de envidia que también protagonizan sus propias compañeras). Podemos culpar a la historia o la cultura, pero mucho me temo que el trabajo empieza en cada uno y una.
Para saber más sobre las conclusiones de los estudios:http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/07/29/AR2007072900827.html

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