Por qué nos mata la incertidumbre

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Imagen: Rene Magritte, Faraway Looks (1927)

Nuestro cerebro se lleva muy mal con la incertidumbre. Preferimos conocer cuanto antes una mala noticia que vivir con la posible duda de si será buena o no. Supongo que todos lo hemos vivido en nuestras carnes y una vez más, la medicina y la psicología se han puesto manos a la obra para confirmarnos que esto es así.

La primera investigación de la que vamos a hablar se realizó en la Universidad de Maastrich. No cabe duda que a veces los científicos son de lo más originales para ingeniar experimentos (y no cabe duda que hay voluntarios para todo). En este caso, sometieron a unos participantes a una serie de 20 descargas eléctricas. Un grupo sabía que recibiría un shock intenso en cada descarga, mientras que el otro sabía que recibiría 17 descargas moderadas y 3 intensas, pero desconocía cuándo tendrían cada una de ellas. Pues bien, ¿quiénes tenían más miedo al comienzo de la investigación? Los resultados demostraron que los participantes que sabían que existía una pequeña posibilidad de recibir una descarga intensa se mostraron más atemorizados –sudaron más y su corazón latió más rápido- que aquellos participantes que conocían al 100% que iban a recibir una descarga intensa. Así pues, nuestra mente prefiere la certeza aunque sea de malas noticias, a la incertidumbre de una posible noticia positivaContinue reading

¿Quiénes escogen a guapos como parejas?

HeartHunter_JoseCastillo

¿Qué valoramos más de nuestra pareja su belleza física o su belleza interior? Ya sabemos que todos, puestos a elegir, preferimos que nuestra potencial pareja sea atractiva. Ahora bien, dependiendo de nuestro carácter estaremos dispuestos a preferir una belleza impresionante aunque esté “hueca por dentro”. Así lo ha demostrado la ciencia al descubrir una curiosa variable en nuestro comportamiento: el nivel de “auto observación”, es decir, el grado de importancia que otorgamos a lo que dicen de nosotros. Hay personas que son muy sensibles al contexto y actúan más de acuerdo con lo que dicta el entorno que con lo que piensan o sienten (en psicología social se llama alta “auto observación”). Sin embargo, hay otros que se sienten menos constreñidos, que no les preocupa tanto dar una buena impresión y actúan conforme a lo que piensan. Estos últimos son aquellos de los que tradicionalmente se ha dicho “tienen personalidad” o en términos psicológicos se diría que presentan una baja “auto observación”. Pues bien, dependiendo de la importancia que otorguemos al entorno preferiremos un tipo de pareja u otro sacrificando otra serie de variables. Los primeros se decantarán exclusivamente por la belleza y los segundos, se preocuparán más por las características personales de sus posibles compañeros. Veamos algunas investigaciones al respecto. Continue reading

Cómo evitar que las reuniones sean una pérdida de tiempo

Busy Businessman

¿Qué porcentaje de las reuniones a las que asistes son una pérdida de tiempo? Cuando hago esta pregunta en los talleres de trabajo suelo escuchar que el 50 por cierto de las reuniones serían perfectamente evitables (es una media. Por supuesto, no todas las compañías son iguales). Sin embargo, cuando se trata de una multinacional o de una gran empresa, la cifra que han llegado a decir se eleva al 80 por ciento. No está mal como ejemplo de improductividad… Piensa por un momento la cantidad de cosas que podríamos hacer si no tuviéramos el síndrome de la “reunionitis” tan acusado en tantas empresas o en tantos jefes. Pues bien, a continuación vamos a proponer unos pasos muy sencillos, que no siempre se llevan a cabo y que si se hicieran, seríamos mucho más eficaces, más productivos, llegaríamos antes a nuestras casas y podríamos dedicarnos a cosas más interesantes como ser felices. Continue reading

Memoria selectiva o por qué fracasan las campañas antitabaco

cigar background, very shallow dof

¿Cuántos fumadores conoces que lo hayan dejado gracias a las imágenes en las cajetillas de tabaco de pulmones intoxicados, impotencia y un largo etcétera de problemas? Personalmente, no conozco a ninguno. Dudo que este tipo de campañas tan “motivadoras” logren el éxito esperado y si tuviéramos que preguntarnos por las causas, deberíamos echar un vistazo a qué nos dice la ciencia. En la década de los 80 Roberts expuso a fumadores, ex fumadores y no fumadores a diversas campañas a favor y en contra el tabaquismo. Sin previo aviso, se pidió a los participantes que dijeran qué había recordado más y… ¡tachán!: Los no fumadores y ex fumadores recordaban más las campañas antitabaco mientras que los fumadores retenían incluso mejor las imágenes pro tabaquismo. El estudio lo repitió con respecto al uso del cinturón de seguridad y una vez más, ocurrió lo mismo: las personas que solían usar el cinturón de seguridad recordaron más las imágenes a favor; mientras que las que no lo utilizaban, memorizaron mejor las que incitaban a no utilizarlo. En definitiva, recordamos lo que queremos y el motivo es porque nuestra memoria es selectiva (por supuesto está relacionado con la percepción selectiva de la cual ya hablaremos en otra ocasión). Es decir, viene a nuestra mente aquello que nos interesa para seguir haciendo lo que queremos. Así de sencillo. Alguien podrá pensar que nos mentimos a nosotros mismos y me temo que es correcto… somos capaces de hacerlo con una “elevada profesionalidad”, aunque luego siempre hay alguno que gana el primer premio. Continue reading

Los mitos en el amor

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De Kus, Bernardien Sternheim (2001), Marcel Oosterwijk

Si hiciéramos una lista de las cosas que necesitamos para ser más felices, es posible que incluyéramos tener pareja, casarnos o evitar una posible separación. La ciencia se ha remangado y ha analizado si toda esta lista de cosas maravillosas realmente nos aportarían la felicidad que buscamos. Y los datos son concluyentes: parece que son más mito que realidad. Vamos a continuación a analizarlos tomando como referencia las conclusiones de la doctora Sonja Lyubornirsky, profesora de Psicología de la Universidad de California:

1.  Seré feliz cuando me case con la persona adecuada:

Casarse nos hace felices (al igual que genera un estrés no siempre valorado a priori, pero eso da para otro tipo de análisis). El problema no es contraer matrimonio, la dificultad surge cuando uno lleva casado más de dos años según la psicología.  En 2003 investigadores europeos y americanos monitorizaron a  un grupo de 1.761 personas que se casaron y cuyo matrimonio duró al menos quince años. Los resultados fueron claros: los matrimonios recientes experimentan una gran felicidad durante los dos primeros años. Pasado ese tiempo, los niveles de felicidad regresan al mismo nivel en el que se encontraban. Este estudio ha sido replicado obteniendo resultados similares en varias ocasiones. Así pues, lo importante no es casarse sino mantenerse feliz pasado el momento del entusiasmo de los primeros años.

2. No puedo ser feliz cuando mi relación se ha roto.

Otro mito en la felicidad. Cuando rompemos nuestras relaciones sentimentales, ocurren dos fenómenos al mismo tiempo: por un lado, sobrestimamos lo vivido. En ese momento nos martilleamos con todos los bonitos momentos que hemos perdido, instantes, músicas, palabras dichas… y dejamos aparcados los amargos (nunca sabré si hay algo de disfrute en esa extraña tortura a la que nosotros solos nos sometemos). Y por otro lado,subestimamos nuestra capacidad de resiliencia, es decir, de saber remontarnos de situaciones difíciles. El escenario que se construye en nuestra cabeza está relacionado con la vida que dejamos de tener, que creemos que va a ser mucho mejor que la que el futuro nos depara. Una vez más, la ciencia investiga sobre nuestra predisposición a la felicidad en este tema. Sonja Lyubornirsky nuevamente concluye: dos años antes de separarnos registramos los momentos de menos felicidad y a los cuatro años de divorcio en situaciones realmente complicadas, nos encontramos significativamente más felices de lo que fuimos mientras estuvimos casados. No está mal para desmontar un mito.

3. Necesito una pareja.

Muchos de nosotros pensamos que el hecho de no tener un compañero o compañera sentimental nos hará infelices para siempre. Personalmente, creo que Hollywood se encarga de ello porque curiosamente casi todas las películas terminan en el momento del encuentro y obvian la rutina de la pareja. Pues bien, hay estudios que demuestran que no existen diferencias en los niveles de felicidad entre las personas solteras y las casadas, y que las solteras encuentran más felicidad y significado en otras relaciones y ocupaciones. Ahora bien, aquí vale la pena remarcar una idea. Si uno no se da cuenta de la ventajas de la soltería, puede embarcarse en relaciones poco satisfactorias o de poco peso, como demostró en su libro Bella DePaulo y como seguro más de uno habrá vivido en sus propias carnes.

Fórmula:

Casarnos, evitar una posible separación o tener pareja no nos hacen felices necesariamente.

Recetas:

  1. Reflexiona sobre cuál es tu situación en el mundo de la pareja y qué te dices a ti mismo que crees que aumentaría tu felicidad: tener a alguien, separarte…  ¿Cuáles son tus propios mitos?
  2. Piensa en momentos pasados cuando estabas soltero o antes del divorcio. Sé honesto contigo mismo y encuentra aquellos otros detalles que habitualmente obviamos: los malos momentos cuando estábamos con ella o con él; o los buenos cuando disfrutábamos de la soltería.
  3. Y por supuesto, toma las decisiones que requieres con valentía: A veces, es luchar por una relación; en otras, es rendirse a la evidencia. La vida pasa demasiado deprisa para quedarse atrapado en futuribles.

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Por qué preferimos los viernes a los domingos

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Imagina que tu celebridad preferida te da un beso apasionado, ¿cuánto estarías dispuesto a pagar y en qué momento preferirías recibirlo? Esa fue la pregunta que les formuló a sus alumnos George Lowenstein, profesor de la Carnegie Mellon University y les dio las opciones de escoger en las próximas tres horas, un día, tres días, un año y diez años (sí, bueno, ya sabemos que más de uno se negaría a pagar pero también sabemos cómo son los estudios en psicología social…). Los estudiantes estaban dispuestos a pagar mayor cantidad de dinero por el beso si este se produjera en el tercer día. ¿Por qué? Muy sencillo: porque es el tiempo suficiente para que no resulte una “espera eterna”, cambiar de opinión o aburrirse en el intento; y nos da un margen de maniobra para disfrutar del evento durante las siguientes 72 horas. Es decir, la anticipación de algo deseado nos aporta felicidad. Continue reading

Más sentido del humor, más salud

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“Más sentido del humor, más salud” podría ser el lema para estos días (y para todo el año, podríamos añadir). Todos conocemos su lado amable si se practica con asiduidad, pero la ciencia en los últimos años está demostrando también lo beneficioso que es para la salud. Veamos a continuación algunas conclusiones: La Universidad de Maryland confirmó que prevenía enfermedades cardíacas en la medida en que facilita el flujo sanguíneo. También ayuda a reducir el estrés, si no recuerda si alguna vez viste de adolescente una película de miedo con los amigos  y cómo se hacían bromas para rebajar la tensión. El sentido del humor activa además la misma zona cerebral que la cocaína, en opinión de la Universidad de Stanford, de ahí que nos sintamos tan eufóricos después de haberlo pasado muy bien. Cuando nos reímos, además, generamos oxitocina, la hormona de los lazos sociales, que nos ayuda a reducir el miedo y refuerza la sensación de bienestar. Y lo más interesante, la capacidad de reírse -con los demás o con uno mismo- puede desarrollarse hasta en situaciones muy difíciles. De hecho, entre los supervivientes de los Andes, cuando supieron que se suspendían las labores de rescate, Carlitos Páez fue uno de los que pasó a convertirse en un líder informal del grupo gracias a su sentido del humor. Continue reading