Innovación en la gestión
Innovar en la gestión, ¿es posible?
El día 19 de mayo en Madrid presentaremos tendencias en la gestión de personas en la jornada organizada por APD y en la que colaboramos junto con APD.
Marta Romo y yo haremos una presentación sobre tendencias: El impacto del mundo 2.0. en los cambios sociales y el liderazgo, la creación de hábitos más colaborativos, la posibilidades de la inteligencia múltiple en las empresas y políticas de gestión del talento para crear espacios con más libertad, más motivación intrínseca y más compromiso. Presentaremos un modelo innovador de gestión de personas y comentaremos los resultados de la encuesta que estamos realizando sobre tendencias. En la jornada, además, contaremos con Lotfi El-Ghandouri, que hablará sobre innovación; una mesa de experiencias prácticas innovadoras en Banesto, Vodafone, 3M y Fuerzas Armadas (que moderará Juan Carrión) y una reflexiones sobre las oportunidades del twitter, que lo presentará Pedro Rojas. En fin, me hace mucha ilusión participar en esta jornada, porque podremos presentar temas muy novedosos en los que llevamos trabajando medio año.
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“La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella sino los demás” decía Voltaire y Juan Carrión en su libro “Organizaciones idiotas versus organizaciones inteligentes” lo analiza en el mundo de la empresa. Su punto de partida es la clasificación que hace Carlo Cipolla sobre la conducta humana. Según el autor italiano, nuestras actuaciones pueden representarse en dos ejes: Gano yo (eje x), ganan otros (eje y). De esta forma, tenemos cuatro tipos de actitudes:
“Tú piensas que por entender uno debes entender dos, porque uno y uno hacen dos. Pero también debe existir y” dice un proverbio sufí. En él se recoge una de las cualidades del pensamiento sistémico: Entender la realidad como un sistema, en donde cada una de sus partes son importantes, al igual que la interacción entre las mismas. Sin embargo, la interacción no siempre es fácil ni de medir ni de entender y menos en los grupos humanos. Pero es precisamente la interacción la que ayuda a comprender por qué una persona brillante puede funcionar en un equipo y fallar en otro. Sus capacidades y su talento a priori parece que son las mismas, sin embargo, algo sucede. Si sólo nos fijamos en las partes individuales y descuidamos la interacción, nos equivocaremos. Y esta reflexión que parece tan sencilla nos olvidamos de ella cuando se crean equipos o se selecciona personas.