El momento de la verdad

“Si me presentas diez candidatos a los que podamos fichar, te regalamos un Ferrari 355TB” era la oferta de una empresa de software en San Francisco en el año 2000 cuando la rotación no deseada era el gran caballo de batalla. El compromiso se había debilitado de tal modo que las personas rotaban por mejor sueldo con una facilidad sin precedentes. Los investigadores estudiaron las causas de dicha falta de compromiso y encontraron una conexión sociológica con los despidos masivos que llegó a afectar a treinta y nueve millones de personas en Estados Unidos desde 1980 a 1995. A principios de siglo XXI había cambiado el ciclo económico pero no la memoria emocional. Pues bien, dentro de un tiempo algo similar puede ocurrirnos también a nosotros.

Nadie discute la necesidad de la reducción de plantillas en momentos como los actuales, sin embargo, las formas con las que se están llevando a cabo van a condicionar la memoria emocional de los afectados y de las organizaciones. No se puede hablar de talento y al mismo tiempo, despedir por email, como si fuera un robot quien mandara un mensaje automático, ni introducir un clima de miedo sin necesidad, ni sin explicar adecuadamente los motivos. Se ha de despedir tratando a la persona como adulto, pasándolo mal si es necesario, pero no huyendo de un momento de la verdad, como diría Jan Carlzon en su archiconocido libro. Las compañías y los directivos se juegan su prestigio a través de dichos momentos de la verdad y no hacerlo adecuadamente, afecta tanto a los que se van como a los que se quedan y conforman la memoria emocional de la empresa. El ciclo económico cambiará algún día y aunque sea solo por este motivo, seamos inteligentes.

Publicado en RRHHDigital el 15-11-2012

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6 thoughts on “El momento de la verdad

  1. Es una gran verdad y estoy totalmente de acuerdo contigo. Lástima que todavía muchos directivos de este país no lo quieren ver, y hablarlo con ellos supone más de una discusión y que acaben tirando de galones. Tengo la esperanza de que alguna vez esto cambiará, pero entraremos en la cultura del mercenario.

    Mis felicitaciones por el artículo.

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  4. Totalmente de acuerdo Piar. LAS EMPRESAS COMO LAS PERSONAS SON LO QUE HACEN NO LO QUE DICEN. Mírales los pies !!!! , para ver hacia donde caminan, no la boca !!!.

    En mi experiencia si en el proceso de cambio que resulta de una reducción de plantillas se carga el compromiso. Bien por el fondo de lo que hace despidiendo a los más baratos de indemnizar, o a los más jóvenes, o a los que se quejarán menos, en lugar de a los menos talentosos, a los que no se alinean porque no quieren aunque les hayamos ayudado veinte veces. Los talentos, los comprometidos con potencial que obtienen resultados se darán cuenta de que aquí el rollo va de “otra cosa” no de lo que se dice.
    O por cómo lo hace, despidiendo por mail o con un guardia de seguridad que te deja entrar o no en la fábrica o en la oficina con una lista en la mano.
    Entonces el problema la organización lo tendrá con los que se quedan, no con los que se van, porque los que se quedan tienen memoria, no son recursos, son humanos y son adultos que quieren que se les trate como adultos. Que se les diga de qué va la historia y qué tienen que hacer para estar “razonablemente” a salvo de accidentes ( salvo causas muy mayores ) y luego cumplir los compromisos.
    Parece fácil, porque en muchos casos no se cumple ?

  5. ¿La cultura del mercenario o el trabajador “marca blanca”? Debemos y podemos erradicar estos extremos fomentando el reconocimiento profesional, la honestidad y sinceridad en las relaciones con los empleados. Exceso de profesionales por escasez de oportunidades no es igual a exceso de talento y los errores se pagan tarde o temprano, pero se pagan.

  6. A la hora de la verdad es cierto que hay directivos que no dan la talla en una situación tan difícil como es despedir a alguien.
    Llegado el momento lo más honesto es tratar a las personas como lo que son, hablarles con claridad, aunque en un principio esto puedes herirles, con el tiempo agradecerán la sinceridad y un trato con respeto. Las formas son importante y cuentan en un momento tan dura como ese.

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