Archivo de la etiqueta: Trabajo en equipo

27
nov

El trabajo en equipo y los carros de combate


Dos profesores israelíes realizaron el siguiente experimento con la tripulación de carros de combate del ejército de su país . Clasificaron a los soldados de una unidad de cerca de doscientas personas conforme a su desempeño (alto y bajo) a través de pruebas que medían su inteligencia individual, su nivel de educación formal, el conocimiento de la lengua hebrea y la calificación de una entrevista individual. Después, formaron equipos de tres personas, que eran los necesarios para dirigir dicho modelo de carro de combate, combinando los desempeños. Las cuatro posibilidades de equipo eran: Alto-alto-alto; bajo-bajo-bajo; alto-alto-bajo; bajo-bajo-alto. Y midieron los resultados.

El trabajo dentro del carro de combate donde hicieron el experimento estaba sumamente procedimentado. No había demasiados márgenes para la creatividad, por lo que a priori, se esperaba que no hubiera diferencias en el desempeño de los cuatro tipos de equipos. Sin embargo, no fue así.

El mejor equipo fue el que tenía la combinación alto-alto-alto. Pero lo más sorprendente fue descubrir que su desempeño estaba muy por encima de lo esperado. En sentido contrario, el peor equipo fue el que tuvo la combinación bajo-bajo-bajo y su resultado se situó muy por debajo de lo esperado. Y aún encontraron más sorpresas: Cuando alguien de rendimiento bajo se incorporaba a un equipo donde los otros dos compañeros tenían un desempeño alto, éste se esforzaba mucho más y aumentaba su rendimiento. Sin embargo, cuando alguien considerado de rendimiento alto estaba con dos más de rendimiento bajo, descendía considerablemente su desempeño. En definitiva, la interacción tiene un peso considerable en nuestro talento, incluso en trabajos altamente procedimentados.

Todo ello refleja lo que dice el refrán: ”Dime con quien vas y te diré quién eres”, que en el caso de la empresa (y la vida) sería: “Dime con quién vas y te diré cuánto vas a desarrollar tu talento (o lo que te van a ayudar el resto de compañeros)”.

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23
oct

Me alegro por Ferrari y por el talento de equipo

Ferrari ha ganado el Mundial y ha demostrado una vez más que el único talento que alcanza resultados es el del equipo. Durante meses se han hecho apuestas por Hamilton y Alonso y las discusiones de McLaren han saltado a las primeras páginas de los periódicos. Mientras, Ferrari iba poco a poco ganando puntos, haciendo una estrategia silenciosa pero efectiva y evitando el desgaste interno. El punto final ha sido una demostración de que sólo el talento aporta valor cuando juega a favor de un equipo. En las empresas a veces se contratan grandes promesas para alcanzar resultados. Sin embargo, pasado un tiempo no terminan cuajando como era de esperar. Y el motivo es muy sencillo. El talento sólo se considera como tal si es capaz de aportar al resto de los compañeros. También se ha visto en el fútbol en la época casi olvidada de los galácticos. Grandes estrellas, pero que no había manera de que jugaran en equipo y ni mucho menos de que ganaran un título. Probablemente, uno de los principales retos del trabajo en equipo es la gestión de los egos. Si todos quieren aparecer en la foto como ganadores, nadie hará el trabajo más oscuro, pero absolutamente necesario.
El talento, además, no es universal, como ya hemos dicho en alguna otra ocasión. Un gran corredor de Fórmula 1 o un profesional no tienen por qué tener el mismo resultado si se les cambia de entorno. Hace ya años uno de nuestros filósofos más internacionales, Ortega y Gasset, dijo “yo soy yo y mis circunstancias”. Y en la gestión del talento es de perfecta aplicación. Las circunstancias definen qué personas tiene talento para una organización o una escudería. Y las circunstancias, una vez más, han demostrado que sólo se gana en equipo, incluso en la Fórmula 1.
Lo siento por Alonso, pero me alegro por Ferrari.

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8
oct

Talento individual, talento de equipo

 

Miguel de Cervantes, Leonardo da Vinci o Louis Pasteur tenían talento. ¡Qué duda cabe! Pero cuando hemos hablado del talento que requieren las empresas para innovar y crear valor a sus clientes, no pensábamos en ese tipo de talento genial. Nos estábamos refiriendo a otra clase, al que caracterizó por ejemplo a Pelé, a Simón Bolivar o a Von Karajan y que contribuyó a que alcanzaran resultados superiores (extraordinarios, más bien) un equipo de fútbol, un ejército o una orquesta; en definitiva, una organización.

Mientras que Leonardo da Vinci pintó a la Gioconda, Pelé no ganó en solitario el Mundial de fútbol. Lo hizo con un equipo. Sin el resto de sus compañeros, no tan conocidos como él, no hubiera sido posible tal victoria. Si Pelé hubiera jugado en un conjunto de tercera división, seguro que también habría destacado, pero sus actuaciones y sus resultados no hubieran sido tan brillantes. Eso es lo que define a los profesionales y a las organizaciones con talento. Mientras que los primeros alcanzan resultados o colaboran a su consecución; las organizaciones facilitan que el talento de las personas que la constituyen se libere, aporten el máximo valor posible y colaboren a generar talento organizativo.

En definitiva, aunque el diccionario de la lengua defina al talento como una capacidad individual, más vinculada a la inteligencia, nos vamos a referir a aquél que necesita de una organización para desarrollarse plenamente y que va más allá de la inteligencia lógico matemática. Los profesionales con talento no son sólo los extraordinarios, como lo era Pelé; si no todos aquellos que contribuyeron a que Brasil ganara los Mundiales de fútbol.

De esta manera, definimos al profesional con talento como un profesional comprometido que pone en práctica sus capacidades para obtener resultados superiores en un entorno y organización determinados. En otras palabras, es la materia prima que constituye el talento organizativo.

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