Sí, comparación; adiós, felicidad

felicidad

Tomemos a niños de once años. Se les pide que hagan diez ejercicios. Después se les divide en dos grupos: A unos se les dice “qué bien lo has hecho, debes ser muy inteligente” y a otros, “has hecho un gran trabajo”. Los primeros se les reconoce por sus capacidades y a los otros, por el esfuerzo. Después se ponen dos pruebas: Una difícil y otra sencillita. ¿Quiénes se decantan por la fácil? Los primeros, los que fueron reconocidos por su inteligencia. ¿Motivo? Carol Dweck, profesora de la Universidad de Stanford, comprobó que los niños que han sido reconocidos por su talento, tienden a evitar los problemas o a bloquearse para no defraudar lo que piensan los otros de ellos (o de sí mismos)… Un jarro de agua fría para muchos padres que, con buena voluntad, reforzamos la autoestima con el verbo “ser” y no con el hacer. Y todo eso nos lo llevamos de mayores y a veces, un exceso de perfeccionismo nos lleva a quedarnos como una mojama de tiesos. Mejor quieto, que equivocarme. Y de este modo, estamos bien lejos de sentirnos bien con nosotros mismos.

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El Mundial del liderazgo se juega en casa

LIDERAZGO

Si crees que es imposible llegar a convertirte en una o un gran líder sin aparecer en la portada de la revista Time o en la lista Forbes estás en un gran error.

La palabra liderazgo se asocia de manera intuitiva a personas que conjugan un exitoso desarrollo profesional con un carácter arrollador, pasional, talentoso e influyente. Lo cierto es que casi siempre que hablamos de grandes líderes mundiales aparecen nombres como Bill Gates o Steve Jobs en el ámbito empresarial, Michael Jordan o Rafael Nadal en el deportivo, Abraham Lincoln, Winston Churchill en el político o Teresa de Calcuta o Nelson Mandela en el social. Son sólo algunos ejemplos, pero todos ellos son conocidos por millones de personas y han acabado, o acabarán, en los libros de historia… o en la Wikipedia en el peor de los casos.

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No esperes a la suerte, sal a su encuentro

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‘Suerte que tienes’, ‘qué mala suerte’, ‘suertuda’ ’10 años de mala suerte’, ‘es mi día de suerte’… La suerte es ese concepto al que hacemos aliado o enemigo según nos conviene, ese componente al que aludimos de forma recurrente más de una vez al día. Llamamos buena suerte a casi todo lo agradable que nos sucede y juramos en arameo y arremetemos contra ella cuando las cosas se tuercen. Por no hablar de ese amigo o amiga que todos tenemos que parece tener un imán para las desgracias y al que etiquetamos como gafe.

Aquel que dijo que más vale tener suerte que talento conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte; asusta pensar cuántas cosas escapan a nuestro control”. Con esta frase daba inicio el cineasta Woody Allen a su excepcional película ‘Match Point’. Es, sin duda, una frase brillante, pero quizá Allen nunca leyó a Jacinto Benavente cuando aseguraba que “todos afirman que tener talento es cuestión de suerte; nadie piensa que la suerte pueda ser cuestión de talento”  Entonces, ¿la suerte está fuera de nuestro control o tenemos acceso a ella?

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Los hábitos o por qué los Beatles alcanzaron la excelencia

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En 1960 los Beatles era un grupo de rock como tantos otros. Tocaban en Liverpool, su ciudad natal, pero tuvieron una oportunidad que les cambió su vida: fueron invitados a tocar en Indra, un strip-club de Hamburgo. La única peculiaridad que tenía dicho club era que cada función debía durar ocho horas, lo que significa que tenían que estar continuamente tocando y explorando nuevas formas de hacer sonar sus instrumentos.Durante el año y medio que fueron a Hamburgo actuaron 270 noches, lo que equivale a más de mil doscientas horas de concierto, cifra que no alcanza la mayoría de los grupos musicales en toda su carrera. De ese modo, cuando saltaron a la fama en 1964 llevaban una larga trayectoria sobre sus espaldas, como recoge Malcolm Gladwell. Esta es otra de las claves del talento: la tenacidad y la práctica que convierte lo difícil en un hábito y nos ayuda a conseguir la maestría en algo. Así lo demuestra también la neurociencia.

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La gestión de las fortalezas femeninas

Os invito a un recorrido por las fortalezas del talento femenino a través de las imágenes de mi última conferencia en Indra.  Debemos dar con las claves para mejorar personal y profesionalmente y así lograr todos nuestros objetivos y desafíos. Que nadie se apodere de ellos… ¡Sé dueña de tus sueños!

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Talento Femenino: ¿De quién es la responsabilidad?

¿Por qué las mujeres no estamos en la cima profesional?

Talento Femenino: ¿De quién es la responsabilidad?

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Si tuvieras que contratar a un directivo, ¿te decantarías por un hombre o por una mujer? La estadística nos señala que tu elección sería la de un hombre en el 79% de los casos y la de una mujer en el 21%. Son datos de 2.013 en España. Pero si los empresarios españoles conocieran los resultados de uno de los últimos estudios realizados por Jack Zenger, autoridad mundial en el desarrollo del liderazgo, quizá no lo tuvieran tan claro. Según este investigador, las mujeres tenemos un índice de efectividad media en el liderazgo del 53% frente al 49% de los hombres. Si observamos bajo la lupa la efectividad de ambos sexos veremos que de un total de dieciséis habilidades analizadas las mujeres salen mejor valoradas en todas, excepto en un único caso: la perspectiva estratégica, en la que los hombres han sido mejor puntuados. Los datos anteriores son el resultado de una encuesta realizada a 7.280 líderes a nivel mundial, de los cuales la mayor parte eran varones (64%). Sigue leyendo

Claves para desarrollar nuestro talento

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Todos tenemos talento, aunque no tengamos talento para todo. El talento es la capacidad que nos hace alcanzar resultados extraordinarios en nuestro trabajo o en nuestra vida privada. Y lo más importante, se puede desarrollar. Vamos a ver a continuación algunas claves para ello: Sigue leyendo