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26
feb

MRW: Tratar bien a las personas es rentable

Ayer presentamos en ESADE Barcelona el libro “El primer café de la mañana”, escrito por Francisco Martín Frías, presidente de MRW. Ha sido para mí un privilegio prologar el libro y conocer con más detalle esta empresa.

Los orígenes de MRW se remontan a una pequeña compañía de mensajeros que se comunicaban por radiofrecuencia, toda una novedad para la época. En la actualidad es el grupo líder del transporte urgente en España, con más de 10.000 personas, y más de 750 franquicias que mueven por encima de los  150.000 paquetes al día. Pero lo que más me sorprende de MRW y, en especial de su Presidente, es su orientación hacia las personas. Ahora se habla de Responsabilidad Social Corporativa (hay que decir que a veces por puro marketing), pero hace más de quince años que desde esta empresa se están llevando a cabo planes de ayuda a la sociedad, como las subvenciones de envíos a ONG´s (actualmente se benefician más de 5.000 entidades), las ayudas al Tercer Mundo, la integración laboral de personas que sufren algún tipo de minusvalías físicas, gimnasios, ayudas económicas a la adopción de niños… Los anteriores son ejemplos de la sensibilidad de MRW a otras realidades y que está incorporado en el propio ADN de la empresa.

En definitiva, creo que el siglo XXI es un momento para se conforme un nuevo paradigma de compañía: La empresa humanista, la cual obtiene beneficios económicos, pero también es capaz de generar otro tipo de cuentas de resultados, como es la satisfacción de sus empleados y de aportar valor a la sociedad. Y eso es lo que demuestra MRW.
El libro “El primer café de la mañana” se puede solicitar en su web

Artículo sobre el acto de ayer.

3
ene

Sonrisas de Bombay

En estos días de vacaciones he aprovechado para leer algunos libros que había reservado. Y me han encantado los primeros que ha publicado la editorial Plataforma, creada por Jordi Nadal,mi editor de NoMiedo en Planeta y un querido amigo. He leído la novela “La vida ante sí”, que es realmente maravillosa; y dos ensayos, “Sonrisas de Bombay” de Jaume Sanllorente y “Pequeñas grandes cosas” de Albert Figueras, el cual me encanta y he regalado por Navidades (sobre él hablaré en otro post). Sonrisas de Bombay” es el testimonio personal de Jaume Sanllorente, un periodista de Barcelona que con veintipocos años se va de viaje de turismo a la India. Por distintos motivos (y una valentía increíble), entra en contacto con las clases repudiadas por la sociedad y conoce el drama de los niños indios cuyos padres les envían a prostíbulos o comercializan con ellos para pedir dinero a los turistas. Su vida cambia cuando un día conoce un orfanato con cuarenta niños que va a cerrar por escasez de fondos y ve que en la puerta hay un coche esperando pacientemente su cierre para tomar a los niños y llevarlos a un prostíbulo. Jaume decide evitarlo. Vuelve a España, monta la ONG “Sonrisas de Bombay” y regresa para comenzar una andadura que en pocos años ha conseguido gestionar el orfanato, dos escuelas y varios proyectos con pacientes de lepra, lo que significa ayudar a más de dos mil niños en Bombay y darles un futuro.

La historia es conmovedora al igual que la cara oculta de la India, la cual detalla y pone los pelos de punta. Con respecto a la pobreza, dice que en cada hombre y mujer hay un potencial enorme, sólo que a algunos nos dieron más oportunidades que a otros para desarrollar nuestro intelecto…Y qué razón tiene. Todos tenemos talento, pero necesitamos oportunidades para ello, tanto en las empresas como en la sociedad.

El libro me ha encantado porque me ha acercado a una realidad que desconocía y me ayudado a reflexionar en la valentía y en el sentido que algunas personas son capaces de dar a su vida y que les hace abandonar todo para entregarse a una causa en la que creen y sienten firmemente. Dicho camino sólo lo escogen unos pocos, pero creo que para la mayoría de las personas la búsqueda de sentido y de aportación a otros es igualmente importante, a otra escala y a otra dimensión. Y también creo que la satisfacción personal está muy cerca de estar en línea con ese sentido que cada uno escoge en su vida.
 

29
oct

El Tercer Sector: La escucha y la dignidad

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Este fin de semana he participado en la XII Escuela de otoño de la Plataforma de España del Voluntariado dando una charla sobre el NoMiedo aplicado al Tercer Sector. Tuve la oportunidad de escuchar una ponencia sobre los valores en los que se apoya la actividad del voluntariado: Compromiso, dignidad, igualdad, justicia social, derechos humanos, transparencia, escucha y cercanía… y casi todos, con otros términos, son de aplicación al mundo de la empresa y a nuestras vidas.

Me gustaron varias reflexiones, pero destacaría la de la escucha. El voluntario hizo una autocrítica interesante. Dijo que en la acción social se va con muchas ideas y proyectos, pero que a veces la gente sólo pide ser escuchada. Y eso me pareció que ocurre en el día a día de las organizaciones. En cuántas ocasiones lo más demandado de los colaboradores sencillamente es ser escuchados. Cuando alguien escucha, consigue varios efectos en el otro, pero uno muy importante es que logra hacerle sentir importante. Nadie se siente importante si no se le presta atención. Nadie está dispuesto a dar lo mejor de sí mismo, su talento, si no cree que pinta algo en esa empresa, para su jefe o para su pareja (porque también ocurre en otros ámbitos). Y la escucha no implica ni grandes políticas de Recursos Humanos ni nada sofisticado. Sencillamente, supone tiempo e interés, cosa que desgraciadamente no todas las personas son sensibles a ello. Bajo la excusa de la presión de tiempo o porque creemos que lo nuestro es más importante, nos olvidamos escuchar. Deberíamos recuperar la escucha. Plantearla como un deporte en las empresas. Posiblemente así habría menos problemas.

Por último, resaltaría la reflexión sobre la dignidad y la cercanía. Según el ponente, la dignidad consiste en ser consecuente con tus propias ideas y principios y mantenerlos a pesar de las circunstancias. Comentó el caso de un hombre de familia muy rica arruinada que sólo tenía 300 euros para vivir al mes. Dijo el voluntario, “es el ejemplo de mayor dignidad que he conocido. No pierde su presencia ni se lamenta”. Y quizá eso a veces es lo único que queda en determinadas situaciones, como ya decía Viktor Frankl (http://www.pilarjerico.com/blog/?p=50).

Programa del congreso: http://www.caongd.org/index.php?option=com_content&task=view&id=622&Itemid=85

Imagen tomada de: http://www.showandtellmusic.com/2006/04/columbus_academy.html