¿Por qué las cebras no tienen úlcera?
¿Por qué las cebras no tienen úlcera? es el título del libro de Sapolsky, profesor de Stanford. Y la respuesta a la pregunta es muy sencilla: Porque no tienen estrés. Estos animales pasan auténtico terror cuando saben que están al alcance de un depredador. Entonces son presas de tremendas reacciones hormonales que les hacen salir corriendo (curiosamente, más rápido que otras cebras, no que el felino). Pero hasta que no intuyen al depredador, están tranquilamente pastando sin elucubrar qué harían si vieran una leona.
¡En eso somos diferentes! El miedo es posiblemente la emoción que más ha contribuido a nuestro proceso evolutivo. Pero también estamos pagando un alto precio. ¡Llevamos demasiados años viviendo en las cavernas y muy pocos en las ciudades! Se activa sin necesidad de que haya un riesgo inminente para nuestra integridad física, es suficiente con que creamos que no cumpliremos los objetivos de ventas o que no podremos pagar la hipoteca. En definitiva, cuando imaginamos situaciones futuras que nos angustian. Y somos grandes expertos en imaginar. Este ejercicio, que en algunos momentos puede ser bueno para planificar, en otros sólo sirve para activar el baile hormonal del miedo e introducirnos en el agotador camino del estrés. Y no lo olvidemos, el 10 por ciento de la población adulta mundial que sufre este problema, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La cifra se eleva considerablemente en los países industrializados. Se calcula que en Estados Unidos el 43 por ciento de los profesionales sufren sus efectos y que un millón de trabajadores se ausentan diariamente del trabajo por este problema. Parece que será la enfermedad estrella del siglo xxi.
Libro recomendado: Sapolsky, R. (1994): ¿Por qué las cebras no tienen úlcera?, Alianza Editorial
Imagen tomada de: http://www.kenyalogy.com/images/cebrabf.jpg
“La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella sino los demás” decía Voltaire y Juan Carrión en su libro “Organizaciones idiotas versus organizaciones inteligentes” lo analiza en el mundo de la empresa. Su punto de partida es la clasificación que hace Carlo Cipolla sobre la conducta humana. Según el autor italiano, nuestras actuaciones pueden representarse en dos ejes: Gano yo (eje x), ganan otros (eje y). De esta forma, tenemos cuatro tipos de actitudes:
En estas líneas quiero realizar un pequeño homenaje a Viktor Frankl (1905-1997). Psicólogo y psiquiatra judío, vivió el Holocausto en varios campos de concentración, incluidos Auschwitz y Dachau. Le debemos uno de los mejores libros que he leído, El hombre en busca de sentido, con el que inaugura la Logoterapia, considerada como la Tercera Escuela Vienesa de Psicología después del Psicoanálisis de Freud y la Psicología Individual de Adler. La logoterapia se centra en el sentido de la vida. Sostiene Frankl que las personas no buscamos placer ni poder como dirían Freud y Adler, respectivamente, sino encontrar sentido a lo que hacemos: