Archivo de la etiqueta: Emociones

1
may

Emociones = Cubo de Rubik

¿Alguna vez ha jugado al cubo de Rubik? Y lo más complicado, ¿completó alguna vez una cara o dos? ¿Y el cubo entero? En el caso afirmativo, supongo que tardaría algo más de lo que necesitó Shotaro ‘Macky’ Makisumi, quien en tan sólo 12,11 segundos completó un cubo. Con este récord, desde 2004 su nombre está escrito en el Libro Guinness hasta que otro genio, seguramente oriental, le arrebate el trono.
Pues bien, el juego de cubo de Rubik consiste en mover las piezas hasta completar las seis caras de colores. Tiene 43.252.003.274.489.856.000 posiciones diferentes (un poco difíciles de recordar) y lo hemos tomado como ejemplo porque algo parecido sucede con las emociones, aunque probablemente sin llegar a una cifra tan escandalosa. Las emociones son un crisol de multitud de alternativas posibles.

Al igual que cuando movemos el cubo, existen diferentes combinaciones de azules, amarillos o rojos, lo mismo sucede con las caras que constituyen las emociones: Cognitiva, fisiológica, social y de propósito. Las emociones nos hacen sentir (cara cognitiva), movernos (cara fisiológica), comunicarnos (cara social) y nos motivan a tomar decisiones (cara de propósito). Dependiendo de cada situación y persona, la combinación de piezas (o de respuestas) es única. Ante una determinada noticia un día podemos alegrarnos y sonreír, pero la misma noticia en otra persona o en otro momento puede implicar una reacción diferente. ¡Con cada emoción, comienza el baile del cubo! Y la respuesta que tengamos dependerá de cómo sintamos, actuemos, nos expresemos o adaptamos nuestra motivación.

Cuando nos entra el miedo (o la tristeza o cualquier otra emoción), comienza a girar el cubo de Rubik en nuestra mente y da lugar a respuestas de lo más variopintas: Sentimos preocupación cuando nos dicen que nos van a echar de la empresa y pensamos en la hipoteca (cara cognitiva); nos palpita el corazón como un loco antes de hablar ante una numerosa audiencia (cara fisiológica); sonreímos a nuestro equipo cuando nos hemos equivocado en la exposición (cara social) o decidimos adular al jefe para evitar problemas en el trabajo (cara de propósito). Lógicamente, ninguna de estas actitudes está separada. Los sentimientos se mezclan con las decisiones, las expresiones de nuestro cuerpo o los cambios corporales. Ahí es donde están los cientos de posibilidades distintas que hacen que las emociones sean uno de los temas más escurridizos y difíciles para la comprensión y que, por supuesto, confundan a más de uno.

23
feb

El poder del silencio

“Sólo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio” dijo el abate francés A. T. Dinouart en el siglo XVIII en su ensayo “El arte de callar”. Prestamos muy poca atención al silencio, incluso, huimos de él. Ahora la tecnología nos lo pone fácil: iPods con los que vamos continuamente conectados a la música o móviles con los que prestamos más atención al que está al otro lado de la línea que al que tenemos enfrente. Sin embargo, el silencio es extremadamente importante.

Me gusta mucho el artículo que publicó mi amigo Ángel Gayán hace unos meses al hilo de la película El Gran Silencio, y en donde reflexiona sobra la importancia de callar. Menciona que el silencio es útil por tres aspectos: El primero, como reflexión, es decir, como posibilidad para estar con uno mismo. Recoge la cita de José Saramago quien dice que “cada persona es su silencio” y creo que es precisamente el motivo por el que nos cuesta tanto estar callados. Puede que lo asociemos a una soledad no deseada, porque a veces necesitamos demasiado ruido para olvidarnos de nosotros mismos o porque buscamos ser centro de atención en exceso (cada uno tendrá su razón). El segundo motivo que recoge Ángel es como medio para expresar emociones. Existe una máxima universal: “No podemos dejar de comunicar”, aunque sea sin mediar palabra. Nuestras neuronas espejo, las que buscan información del otro, trabajan continuamente e indagan de las palabras o en los silencios del otro para entender la realidad que nos rodea. Y el tercer motivo, es como instrumento de negociación. Hablamos mucho y callamos poco. Pero qué poder tiene quien sabe callar a tiempo y mirar fijamente a los ojos del otro. He observado muchas veces en dinámicas de equipo que las personas que son líderes reconocidos por los otros saben quedarse en un segundo plano cuando les corresponde y saben permanecer en silencio para brindar el protagonismo a un tercero. Es un arte, no cabe duda, pero también puede trabajarse. En definitiva, es recomendable muchas veces seguir el consejo de Groucho Marx : “Es mejor seguir en silencio y que crean que eres tonto, que abrir la boca y eliminar toda duda”.

20
nov

Laberinto de la felicidad

alex_francesc_laberinto_de_felicidad_01

“La felicidad no es una meta, sino un perfume” dicen Alex Rovira y Francesc Miralles en su nuevo libro: El Laberinto de la Felicidad. Es un relato de una joven que ha perdido todo y vive distintas aventuras y encuentros sobre las cosas realmente importantes en la vida. Hay conceptos muy bonitos, como que cada persona es un Banco de Amor que da ternura o que la risa es el disolvente universal de las preocupaciones. Pero posiblemente la idea que más destacaría es su manera de explicar el concepto de la vida y que ponen en boca de un camarero. Según éste, hay tres opciones cuando se encuentra con un cliente: Que el cliente después de interaccionar con él salga de la cafetería peor de cómo ha entrado, que salga indiferente o que se encuentre mejor. Y para los autores, la tercera opción es el camino:

“Todos tenemos cada día decenas de pequeños y grandes contactos con los demás. Nuestro reto es conseguir que su vida sea un poco mejor después de estar con nosotros. ¡Ese es el desafío y el premio gordo de cada encuentro!”

Una forma muy cercana de verlo. Pero para ello haría falta desarrollar la empatía y ser consciente del impacto que creamos en la vida de otros. Creo que nos pasamos mucho tiempo quejándonos de lo que nos hacen y muy poco de lo que hacemos a otros, tanto en la empresa como en nuestro entorno privado. No estaría mal plantearse el reto de gestionar las emociones para no dañar o para ser recordados de una manera agradable. De todo ello y en formato de relato, es sobre lo que se centra el libro; el cual, por cierto, está delicisiosamente escrito.

Libro recomendado: Alex Rovira y Francesc Miralles (2007): El laberinto de la felicidad, Aguilar.

Foto tomada de: http://pabloodell.com/