Entrevista en El País de los Negocios

ENTREVISTA: Carreras & capital humano PILAR JERICÓ y MARTA ROMO socias de InnoPersonas.

Borja Vilaseca, 14 de junio de 2009 (El País de los Negocios)

El cambio de valores y de mentalidad de la sociedad es lo que promueve la necesidad de transformación de las empresas. Y como consecuencia directa, también evolucionan los servicios ofrecidos por la consultoría estratégica. Al menos así lo piensan dos reconocidas expertas españolas en el campo del desarrollo del talento, Pilar Jericó y Marta Romo, socias de la consultora InnoPersonas, especializada en acelerar los procesos de innovación en la gestión de las personas, el liderazgo y la tecnología de las organizaciones. Junto con otros dos socios, José Cabrera y Juan Londoño, ambas lideran este proyecto pionero enmarcado en el ámbito de la consultoría 2.0, que hace referencia a una versión mejorada de este sector profesional y su relación con el mundo de la empresa.

Pregunta. ¿Qué problemas tiene la empresa de hoy?

Respuesta. Que su modelo de funcionamiento está desfasado. Fruto del desequilibrio entre las circunstancias reales y las viejas herramientas de gestión, las organizaciones se han convertido en lugares burocráticos, opacos, complicados y aburridos. Ahora mismo están ahogadas por demasiadas reglas, demasiados trámites, demasiado papeleo, demasiado tiempo perdido. Y en muchos casos, el peso de la jerarquía y la falta de transparencia han conseguido acabar con la pasión de los colaboradores.

P. ¿Y qué hay de la consultoría tradicional?

R. Se limita a utilizar remedios conocidos por todos, a poner “tiritas” para paliar las dificultades. Se basa en un enfoque reactivo, que no anticipa ni prepara al cliente para la incertidumbre. En definitiva, genera dependencias. De ahí que se necesite un enfoque absolutamente nuevo de consultoría, válido para los tiempos que corren. Estamos adentrándonos en la “era de la colaboración”: el centro de la nueva filosofía empresarial sólo puede ser la persona.

P. Por eso han apostado por un modelo de consultoría más evolucionado…

R. Exacto. Si todo cambia, y lo hace a una velocidad mayor, la única solución es innovar en todos los ámbitos. Debemos entender que las estructuras jerárquicas y verticales ya no son válidas para afrontar los nuevos retos. La mayoría de la consultoría de gestión que se hace hoy está dirigida a perpetuar el pasado, más que a inventar el futuro. Necesitamos reinventarnos como líderes y como personas. Y debemos ser capaces de trasladar esa pasión y esa energía creadora a nuestros colaboradores. Por eso apostamos por el enfoque 2.0 en consultoría, que en realidad es una vuelta a valores como el valor añadido personal, la autenticidad, la confianza, la transparencia, la humildad, la sencillez, la colaboración…

P. ¿Cuáles son las aportaciones de la consultoría 2.0?

R. Se trata de un estilo de consultoría ágil y colaborativa, en la que prevalecen las personas e interacciones antes que los procesos y las herramientas. Si bien la tecnología es un factor muy importante, la clave sigue estando en el talento, la pasión y la motivación de las personas. También pone el foco en la ejecución antes que en el análisis comprensivo de los problemas. Porque la reflexión sin ejecución no sirve de nada. Apuesta por la colaboración con el cliente evitando perder el tiempo en largas negociaciones. Con ello se pretende transferir el conocimiento a los clientes utilizando procesos interactivos que fomenten una mejora continua. Por último, la consultoría 2.0 se centra en ayudar a los clientes a desarrollar el talento que ya poseen desde un enfoque cercano, humano y práctico.

P. ¿Y qué ventajas promueven entre sus empresas clientes?

R. Su independencia y madurez como organización. Nuestro enfoque es que el cliente parte de su propio conocimiento, sus propios recursos para buscar oportunidades e ir a por ellas. Nosotros somos sus aliados estratégicos, les acompañamos en este proceso. Quienes apuesten por la consultoría 2.0 deben tener claro que uno de los objetivos primordiales es promover el crecimiento y la madurez personal de los profesionales implicados en el proyecto.

P. ¿Y cómo consiguen alcanzar esta madurez?

R. En nuestros procesos formativos, trabajamos desde el autoconocimiento para generar tolerancia y aceptación en primer lugar con uno mismo, así poder interactuar con el entorno y con otras personas y generar una base sólida sobre la que crecer. Utilizamos metodologías innovadoras que provocan una reflexión profunda y animan al cambio, como el actoring, el eneagrama, el 2.0, el desarrollo de hábitos para la acción y la figura del entrenador personal, más allá del coach. Identificamos hábitos saludables y perjudiciales actuales y diseñamos el itinerario para construir unos nuevos que nos beneficien y nos ayuden a ser más productivos. En definitiva, les ayudamos a vivir los valores que predican. -

Nuevo perfil profesional y congresos en marzo

Esta semana han ocurrido cosas muy interesantes. Me ha gustado mucho el artículo de Borja Vilaseca (uno de mis periodistas preferidos) sobre el “Nuevo Perfil Profesional” y en el que ha entrevistado a Marta Romo. Recojo parte del artículo, el cual ha tenido un fuerte impacto:

Crisis. Crisis. ¡Crisis! Sin duda, se trata de una de las palabras más repetidas en los últimos meses. “La paradoja es que cuanto más se habla de ella, más inmovilidad genera, sobre todo porque suele orientar a los interlocutores a pensar en cuestiones que escapan de su control”, afirma Marta Romo, socia de la consultora InnoPersonas, especializada en acelerar los procesos de innovación en la gestión de las personas. “Al poner la atención en lo incierto, el miedo y la preocupación empiezan a cobrar un protagonismo paralizante y, en ocasiones, destructivo”. Así, “pensar y hablar en términos de crisis supone un desgaste de tiempo y energía completamente inútil e innecesario”, añade Romo, autora de La mujer líder (Planeta).

Eso sí, “lenta y progresivamente, cada vez más directivos están viendo la situación económica actual como una oportunidad para hacer crecer y evolucionar a sus empresas”, sostiene. Para lograrlo, “es necesario apostar por una formación que incluya y potencie el autoconocimiento y el desarrollo personal de los ejecutivos”. No en vano, “la cultura organizacional de cualquier compañía, así como sus resultados de satisfacción emocional y bienestar económico, suele ser un reflejo muy fiel de la mentalidad de la mayoría de los miembros que forman parte de una empresa”. De ahí que “uno de los cambios más profundos vaya a producirse en el área de la selección de colaboradores, mandos intermedios y altos directivos”, señala Romo. Y concluye: “Para redireccionar la función de las organizaciones en la sociedad actual, no queda más remedio que recuperar los valores y principios que posibilitan saciar las verdaderas necesidades humanas de forma coherente, eficaz y sostenible”…..

“Para cambiar los resultados que obtenemos como empresas hemos de promover un cambio profundo en nuestra manera de pensar”, señala Marta Romo, socia de InnoPersonas. “Sólo así se puede ir más allá de lo que nos es conocido para crear culturas organizacionales a la altura de las exigencias y desafíos que se avecinan”.

Por tanto, “a la hora de contratar a un empleado, sea como colaborador, mando intermedio o directivo, la persona ha de demostrar cierta consciencia, madurez y responsabilidad”. Y “no hay nada que revele más la auténtica inteligencia emocional que conocer en qué basa el candidato su autoestima”. “Existe la denominada autoestima del sabelotodo, que basa su valor como ser humano en contar siempre con las respuestas correctas, poniéndose a la defensiva cada vez que escucha información nueva”. Estos profesionales “suelen estar condenados al estancamiento; difícilmente generarán valor añadido”. Sin embargo, “en el acto de humildad que implica afirmar que no se sabe, está el inicio del desarrollo personal de los profesionales”. Al basar su autoestima en “querer aprender”, se convierten en “verdaderos escépticos, explorando lo que desconocen para dejar de ser lo limitados que creen ser y convertirse en quienes pueden llegar a ser. Así, su creatividad e innovación es ilimitada”. -

Por otra parte, en los próximos días voy a dar varias conferencias:

  • 26 de marzo, Madrid: Daré una charla dentro del programa Lidera, un programa que busca desarrollar el liderazgo en las mujeres. Será a las 18h en el Instituto Internacional, calle Miguel Ángel 8.
  • 27 de marzo, Burgos: Participo en el Foro Burgos. Es un gran honor, porque hay personas de una gran talla profesional. Adjunto el programa.
  • 28 de marzo, Jaén: Daré una conferencia en el 1º Encuentro Autonómico de Voluntarios de Andalucía Compromiso Digital en el Palacio de Congresos y dentro de un programa muy bonito e interesante, que tiene como finalidad ayudar a la gente a entrar en la Sociedad de la Información.
  • 31 de marzo, Barcelona: Doy la conferencia inaugural del Manager Business Forum, en el congreso Nacional de Finanzas y Recursos Humanos. Si alguien quiere inscribirse, puede hacerlo en la web. En el mundo de Recursos Humanos, hay profesionales de una gran talla.
  • 31 de marzo, Barcelona: Presento el nuevo libro de Xavier Guix, a las 19.30 horas en la Casa del Libro, Passeig de Gràcia, 62.

Confianza en tiempos de incertidumbre

Este fin de semana Borja Vilaseca publicaba un artículo en El País titulado “Confianza en tiempos de incertidumbre” en unos días donde las noticias económicas son bastante oscuras. Como he comentado en el blog varias veces, creo en esta crisis también existe espacio para el optimismo, la innovación y las oportunidades. Por ello, el artículo de Borja es muy necesario (por cierto, es autor de un libro muy interesante sobre el eneagrama) y le agradezco la oportunidad de colaborar en él. A continuación recojo el artículo:

No hace mucho, a finales de 2006, la economía española seguía despertando un cierto “optimismo”, pues vivía un momento “dulce”, marcado por la creación de empresas y de empleo. Entonces, la mayoría de compañías solicitaba créditos a los bancos para seguir invirtiendo y creciendo. Por su parte, gran parte de la población española consumía y se endeudaba para mantener un estilo de vida por encima de sus posibilidades.  ”La atmósfera general era de tranquilidad, seguridad y comodidad, creyendo ciegamente en la capacidad del sistema de poder satisfacer todo tipo de deseos, necesidades y expectativas de forma masiva e ininterrumpida”, explica el profesor de Esade, Javier Aguilar, director de la consultora King-eClient.

Así, “la bonanza financiera provocó una inconsciencia colectiva, marcada por una excesiva orientación al corto plazo”, añade Aguilar. Por un lado, “las organizaciones se han enriquecido económicamente a costa de marginar el bienestar de sus empleados y del medioambiente del entorno donde operan”. Y por el otro, “la población se ha orientado en exceso a la búsqueda insaciable de placer, marginando por completo las consecuencias que esta actitud iba a tener sobre su salud mental y física en el medio plazo”.

Y no era para menos: tanto las empresas como la sociedad podían permitirse vivir inconscientemente. No en vano, a principios del año pasado, España comenzó su decimocuarto año de crecimiento consecutivo, consolidando así la etapa de expansión más prolongada que ha vivido este país desde la década de los sesenta. Paradójicamente, según un informe psicológico de la Universidad de Alcalá de Henares, casi la mitad de la población activa reconocía padecer algún “trastorno psíquico” como consecuencia de un “estilo de vida insalubre y desequilibrado”.

2008 ha significado un importante punto de inflexión, poniendo fin a un ciclo económico y dando comienzo a una nueva etapa. “La economía es un sistema vivo, que nunca deja de regenerarse”. De ahí que “la destrucción de ciertos sectores empresariales, con la correspondiente pérdida de miles de puestos de trabajo, forme parte de un proceso necesario para la depuración y construcción de una nueva economía mejorada, más madura, consciente y evolucionada, con nuevos paradigmas que permitan sentar las bases de un sistema económico más ético, humano y sostenible”, apunta Aguilar.

Ésta no es ni la primera crisis que padece el sistema capitalista, ni será la última. Más que nada porque “son necesarias para que el sistema de mercado pueda cambiar y evolucionar”. Pero entonces, ¿por qué hace tan sólo dos años la situación se vivía con tanta tranquilidad, seguridad y comodidad y ahora el sentir general emana fatalismo, desconfianza e inseguridad?

Para responder a esta pregunta es necesario comprender que “a los seres humanos les cuesta mucho relativizar sus circunstancias y les resulta muy fácil valorar la realidad como ‘buena’ o ‘mala’ en función de cómo les afecta en un momento determinado”, reflexiona la consultora de Innopersonas, Pilar Jericó, autora de No miedo (Alienta) y La nueva gestión del talento (Prentice Hall). Sin embargo, “dado que todo está en continuo movimiento, cuando se observa la realidad con más perspectiva se concluye que nada es ‘bueno’ o ‘malo’; simplemente es necesario”.

Así, “ser realista no tiene nada que ver con ser pesimista u optimista”, afirma Jericó. “Ser realista implica aceptar la realidad tal como es, dejando de lamentarse por lo que ha sucedido y de esperar que ocurra algo mejor en el futuro”. En opinión de esta experta, “ser realista implica vivir el momento presente, el único en el que la persona puede actuar de verdad, dando lo mejor de sí misma en todo aquello que está a su alcance”.

Sin embargo, “la crisis financiera parece haber enterrado bajo tierra toda posibilidad de realismo para sumergir a la sociedad en un catastrofismo destructivo y contagioso, que actúa como un virus psicológico que poco a poco está haciendo mella el corazón y la mente de los ciudadanos españoles”, apunta.

Fruto de este efecto dominó, “el miedo se ha apoderado de las decisiones de la población, paralizando el dinamismo creativo y constructivo de la sociedad”, opina Jericó. Frente a este escenario, cabe recordar que en el lenguaje chino la palabra “crisis” también significa “oportunidad”. A su juicio, “es el momento de aprender, de espabilarse, de madurar y, en definitiva, de tomar conciencia de qué es verdaderamente lo que necesitamos como individuos y como sociedad”.

Lo cierto es que “es hora de preguntarnos si la vida que llevamos es realmente la que queremos vivir”, apunta. “Esta crisis es una crisis de conciencia, de valores humanos, y cada uno de nosotros puede vivirla como una víctima o como un protagonista del cambio que el mundo necesita experimentar”, señala.

Así, Jericó recomienda “invertir en formación técnica y emocional, de manera que uno salga fortalecido cuando esta crisis llegue a su fin”. También es importante “cuidar el diálogo interno”, es decir, “la forma y el contenido de lo que uno se dice a sí mismo durante el día”. Dado que normalmente este diálogo es “inconsciente y negativo”, Jericó anima a hacerlo “más consciente y positivo”, un cambio “nada fácil”, pero que “modifica por completo la manera de ver y de interpretar la realidad”.

Mientras, “los directivos pueden aprovechar esta crisis para cambiar de mentalidad y desarrollar un manual que les permita estar más preparados para los continuos cambios que van a experimentar en el futuro”, afirma el consultor de comunicación Enrique Alcat, autor de ¿Y ahora qué? Claves para gestionar una crisis y salir fortalecido (Empresa Activa). No en vano, “las crisis son una oportunidad para hacer balance, detectar y corregir errores, así como redireccionar la estrategia de negocio”.

Para lograrlo, “desde el inicio es imprescindible asumir y decir la verdad de lo que está sucediendo, informando y atendiendo a los empleados, creando un clima de transparencia, confianza y unidad para que la organización lidie como un todo integrado las diferentes adversidades que se vayan presentando por el camino”, explica Alcat. “El reto es incorporar la visión del medio y largo plazo en la gestión y en la cultura empresarial”.

Y es que “hasta que no ha sonado la alarma con la crisis financiera y económica, no nos hemos dado cuenta de lo inconsciente e insostenible que ha sido nuestra actitud y nuestra conducta como consumidores”, afirma la brand manager Andrea Gay, implicada en proyectos de responsabilidad social corporativa. En su opinión, “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, comprando cuando realmente no teníamos dinero y endeudándonos cuando no conocíamos la viabilidad de poder devolver los préstamos”.

Algo similar puede ocurrir con el medioambiente. “Mientras el problema no sea tangible y generalizado no despertará un interés y una preocupación real”, sostiene. “Pero el día que suene la alarma comprenderemos bien la gravedad de este asunto, pues afectará a aspectos verdaderamente esenciales para nuestra supervivencia y bienestar cotidianos”, afirma Gay. Y concluye: “Esta crisis pone de manifiesto que el gran reto de la humanidad es dejar de ser reactiva para empezar a ser proactiva, adelantándose por medio del incremento de su responsabilidad y su conciencia a las potenciales amenazas futuras”.