Archivo de la etiqueta: Albert Figueras

8
ene

¿Dinero + sexo = felicidad?

Sabemos que el amor y el sexo venden. Sólo hace falta echar un vistazo a los ranking de las web más visitadas del mundo: contactos sexuales, productos prometedores o fotografías que a más de uno podrían escandalizar. En España se calcula que un millón de personas compran sexo diariamente. Si uno de los negocios más antiguos ha sido el sexo, probablemente sea porque lo llevamos codificado en algún rincón de nuestros genes. Según los biólogos, hasta la ameba más pequeña del universo tiene dos necesidades básicas: Supervivencia y reproducción. No es de extrañar que nosotros, como seres mucho más complejos, busquemos de manera más sofisticada una necesidad tan primaria. Y una de las técnicas, qué duda cabe, es el dinero. Parece que quien tiene más recursos económicos, tiene más éxito con el otro género. Pero los investigadores han echado por tierra tal teoría. Según el economista británico Andrew Oswald y su colega David Blanchflower, después de analizar más de 16.000 personas, llegaron a la conclusión de que el dinero no correlaciona con la frecuencia de encuentros sexuales, resultado válido tanto para hombres como para mujeres, como recoge Albert Figueras en su libro Optimizar la Vida. Es más, parece que las principales variables que correlacionan positivamente con el éxito es una separación matrimonial para los hombres, con motivos obvios, y estar en paro, por disponibilidad de recursos, en este caso de tiempo. Así pues, el dinero no parece que garantice el éxito en la frecuencia de encuentros sexuales, conclusión que, por supuesto, la publicidad de coches y joyas parece no tener en cuenta.
¿Y de qué depende la felicidad? La Universidad Erasmus de Rótterdam de Holanda ha elaborado una base de datos internacional sobre la felicidad, la llamada “World Database of Happiness”, en donde analiza a 112 países. Curiosamente, los ciudadanos más felices son los suizos y los colombianos, mientras que los españoles nos posicionamos en puestos intermedios. En otro ranking, esta vez desarrollado por la London School of Economics, el país a la cabeza de felicidad según sus ciudadanos es Bangladesh, a pesar de que casi la mitad de sus habitantes vive por debajo del límite de pobreza. La percepción de felicidad no parece correlacionar con el dinero del que dispongamos, a pesar de que la publicidad, una vez más, nos invite a pensar otra cosa.
En el fondo, la felicidad se enfrenta al dilema que planteó hace años el filósofo Erich Fromm: ¿Tener o ser? Si cada uno de nosotros echamos una mirada hacia atrás pensando en qué momento de nuestras vidas hemos sido felices, seguramente recordaremos encuentros con amigos, paseos, contemplación de un paisaje, de una obra de arte… En definitiva, cuando somos que no cuando tenemos. El problema de querer obtener más y más cosas, sean éxitos sexuales, profesionales, mejores coches… suelen encerrar una terrible trampa: Cuanto más tenemos, más miedos nos surgen a perder nuestras posesiones.

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7
ene

Oxitocina y Albert Figueras

Pequeñas grandes cosas es el último libro de Albert Figueras, publicado en editorial Plataforma. Me ha encantado, como dije en otro post. Albert analiza los pequeños placebos personales, como tocarnos, reír, estar con los amigos, hacer el amor… aunque, como menciona en La Contra de la Vanguardia, no valen las listas ajenas. La clave está en una hormona: La Oxitocina. Es la hormona de los lazos sociales, ayuda a reducir el miedo, refuerza el apego; en otras palabras, crea una especie de adicción propia del enamoramiento o de las relaciones sociales altamente satisfactorias. Esta hormona es la que explica por qué cuidarnos, cierta música, el contacto físico (los masajes, las caricias) o las conversaciones interesantes nos reducen los niveles de ansiedad y de percepción del miedo. Y hay otra idea muy interesante. Desde el punto de vista químico, la sensación de bienestar o felicidad permanente no es algo constante, ya que dejaríamos de percibirla por agotamiento neuronal. Así pues, según se desprende de los estudios que menciona Albert, lo ideal es cultivar esas pequeñas grandes cosas que nos hacen sentirnos vivos y realizados. Me gustan especialmente las últimas palabras del libro:

La esencia de la felicidad no está en buscarla desesperadamente ni en lamentarse por no encontrarla; sino en vivir intensamente el presente procurando no caer, cuando lo es, en la telaraña pegajosa del pasado ni en los brazos del humo del futuro.
Y el presente tiene olores, sabores, risas, lágrimas, caricias, golpes pero, sobretodo, palabras y personas.
El presente tiene Vida; ¡no se olvide de vivirla!

Una maravilla de libro, de fácil lectura, muy interesante en ejemplos científicos y escrito con mucha sensibilidad.

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