El empresario Manuel Jové Capellán ha comprado el 5% de BBVA, lo que le convierte en el mayor accionista del banco. Jové es uno de los hombres más ricos de España, con un patrimonio que asciende a 4.000 millones de euros y lo que más me impresiona de su vida es su capacidad de salir del aparente “fracaso”. Nació hace 66 años. Emigró a Alemania a trabajar y al cabo de pocos años, regresó para colaborar en la carpintería familiar. Montó dos empresas y quebró en dos ocasiones, hasta que finalmente edificó el imperio que tiene ahora. En otras palabras, supo salir de la quiebra y salió fortalecido de la misma.
Y eso me encanta. Me encanta que se hable del fracaso, porque es lo que humaniza el éxito. Parece que en nuestra cultura sólo está bien visto hablar de lo maravillosos que somos, cuando todos sabemos que detrás de un triunfo hay una serie de errores importantes. El fracaso y el éxito son dos caras de una misma moneda y posiblemente, si fuéramos capaces de contemplarlo en el continuo del tiempo, veríamos que ambos son necesarios. De hecho, en la biografía de Jové se dice que su segunda quiebra le ayudó a fortalecerse en su relación con los bancos.
Hablemos del fracaso. Sugiero que en los seminarios y en las ponencias donde las empresas se visten de gala podrían comentar dónde se equivocaron. Eso ayudaría a aprender. De hecho, en British Petroleum se premia a aquellos que son capaces de reconocer sus fracasos en medio de una reunión. El fracaso de una persona es la antesala del éxito de otra. Pero hay una barrera cultural. No nos gusta reconocer que nos equivocamos. Cuando estuve en Estados Unidos, me impresionó escuchar varias charlas de directivos que entre los comentarios de lo que hacían en sus compañías incluían un apartado de sus fracasos importantes. ¿Por qué no podemos hacerlo nosotros? Además, detrás de fracasos importantes pueden existir éxitos redondos como ha demostrado la experiencia de Jové.
Para tener más información: http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Jove
Popularity: 30% [?]
Posts relacioandos:












































Febrero 19th, 2008 at 13:51
[...] En uno de sus artículos Pilar nos cuenta el caso del empresario Manuel Jové Capellán. [...]
Febrero 20th, 2008 at 12:44
[...] Apuntesgestion.com cuenta la irónica visión que tenía Churchill del fracaso y del ejemplo del empresario Manuel Jové Capellán (obtenida del blog de Pilar Jericó). Yo me acuerdo de una inscripción que María Estuardo llevaba en su anillo, y que recordaba Borges: “En mi fin está mi principio”. Tengo presente una deliciosa frase de García Márquez en el Amor en los tiempos del cólera: “Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga otras veces y muchas veces a parirse a sí mismos”. Y también me acuerdo de un adagio (siento no poder recordar dónde lo leí) que decía que en nuestros diez último minutos de vida no nos acordaremos de subidas de sueldo, ni de horas extra, ni de clientes ni de jefes, por muy buenos o malos que hayan sido. En nuestra cabeza y corazón estarán otras cosas, las que importan. [...]