Archivo de la categoría: Tecnología aplicada al talento

25
ene

La tecnología nos humaniza

“La tecnología nos hace más humanos” dice Eudald Carbonell, codirector de las excavaciones en Atapuerca. La tecnología nos libera de las tareas rutinarias y nos proporciona tiempo para dedicarlo a otras tareas más creativas. Pensemos por un momento en el trabajo doméstico que tenía que desempeñar un ama de casa a finales de la década de los 40, principios de los 50. Entre otras cosas, tenía que lavar la ropa a mano y comprar diariamente porque la comida no se podía conservar fácilmente. Situémonos una década después y hagamos el mismo ejercicio. Pondría la lavadora y compraría comida una vez a la semana manteniéndola fresca en la nevera. El tiempo que le ahorran los electrodomésticos, lo comienza a invertir en sí misma: Formándose (en España la tasa actual de matriculación en enseñanza básica y superior es del 90% frente al 84% de los hombres), trabajando en puestos cada vez más cualificados, demandando productos y servicios dedicados exclusivamente a un público femenino, que hasta entonces apenas había tenido mercado. Todo ello colabora a que se produzca una revolución social: la incorporación masiva de la mujer al trabajo (en 1950 el porcentaje era del 29,6%; en la actualidad en España es del 39,8% y el reto está en el 60% en 2010 según la Unión Europea) que conlleva, entre otros efectos, el descenso de la tasa de natalidad, el aumento del número de separaciones y divorcios, la crisis de los valores tradicionales… y un largo etcétera que los sociólogos continúan investigando.

La revolución de los electrodomésticos ha ayudado a la incorporación de la mujer al trabajo, al igual que otros acontecimientos como las Guerras Mundiales o la necesidad de mano de obra intensiva. Pero el telón de fondo es, sin duda, la tecnología que es capaz de transformar la sociedad (como también sucedió con el estribo, la electricidad de Edison, la máquina de vapor, el uso del e-mail o la interpretación del código genético). La tecnología, por tanto, acelera los cambios sociales y trastoca por completo las antiguas y estables ideas de cómo funcionan las cosas. Y gracias a la tecnología, nos volvemos más humanos -como diría Carbonell- y el talento se posiciona definitivamente como uno de los ejes fundamentales de las empresas.

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28
nov

¡Velocidad!

“El requisito del éxito es la prontitud en las decisiones”

Francis Bacon (1561-1626)

Aunque ya lo dijera Francis Bacon, la velocidad en la toma de decisiones está ganando cada vez más protagonismo. La velocidad sustituye a la propiedad intelectual en el ciberespacio y en diferentes sectores.

Ante la presión competitiva, la velocidad se convierte en un requisito básico de la innovación. ¿De qué sirve innovar en un producto o servicio si la competencia lo ha hecho antes? La velocidad se ha convertido en más de un quebradero de cabeza para ciertas organizaciones y en Internet es tal, que el largo plazo está fechado en tres meses, y tiene visos de ir reduciéndose. Los conocimientos se quedan rápidamente obsoletos, al igual que los productos y servicios.

Pero la velocidad no es exclusiva de Internet. El plazo de lanzamiento de un automóvil, por ejemplo, desde que se diseña hasta que se comercializa en 1990 era de 6 años; en la actualidad es inferior a 24 meses. Sony lanza 5.000 nuevos productos al año, y Disney uno, cada cinco minutos. En cerca de dos años, Boeing consiguió reducir su periodo de fabricación de un 747 o un 767 a ocho meses, aproximadamente un 50%.

Pues bien, si la innovación requiere velocidad, este va a ser uno de los rasgos de las organizaciones y de los profesionales con talento: Actuar con celeridad. Si no, el futuro no parece nada halagüeño, según Francisco Martín Frías, Presidente y cofundador de MRW, empresa líder de transporte urgente:

“No es el pez grande el que se come al chico; sino el más rápido al más lento”

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1
oct

XXX Blogs, libertad y Emprendedores

Pilar Alcázar ha publicado en el número de octubre de la revista Emprendedores el artículo ”Las mejores bitácoras de negocios, economía y creación de empresas” y en donde recoge los diez blog que considera de referencia de entre los 27 millones que existen. En su relación incluye a Enrique Dans, Luis Huete y Juan Carlos Cubiero. Ha tenido el detalle de incluir también el mío. Gracias por ello, Pilar, y gracias a quienes van leyendo lo que escribo.
He de reconocer que el blog es una apasionante ventana al mundo y la posibilidad de expresar lo que se piensa y siente tanto sobre la empresa como sobre la vida, al menos en mi caso. Y esa posibilidad ha venido de la mano de la tecnología. La tecnología, y en especial Internet, tiene la capacidad de democratizar las organizaciones. Y no es de extrañar que haya empresas y países que le tengan miedo. En Birmania, por ejemplo, los poseedores de ordenadores deben registrarse en las oficinas gubernamentales o corren el riesgo de pasar quince años en la cárcel, según Freedom House. En Arabia Saudí los proveedores de acceso a Internet están obligados a llevar un registro con la actividad de los usuarios y a enviarles un aviso automático tan pronto como intenten acceder a páginas prohibidas, recordándoles que, de hecho, están siendo vigilados. Pero no hace falta irse a países tan lejanos. El gobierno norteamericano ha prohibido a su ejército desplegado en el extranjero el acceso a webs como YouTube, MySpace y otros once sitios más.
La tecnología nos hace más libres. En algunas empresas todavía existen directivos que no permiten el acceso a Internet a sus trabajadores, aunque lo necesiten, y en otras controlan quién accede a qué. En la medida que se controle la información, se controla en parte al profesional. Pero el crecimiento de Internet es imparable. Cuantas más personas entren en la red de redes, más capaces seremos de contrastar informaciones y de continuar expresándonos. Me encanta la frase de Eudall Carbonell, antropólogo y codirector de las excavaciones en Atapuerca: “La tecnología nos hace más humanos”. Y a aquellos que le tengan miedo, ya sabemos que en realidad es miedo a la libertad.

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13
jul

El poder de muchos

“Power of many” o el poder de muchos es la nueva tendencia en Internet, como me explicaron el otro día los expertos en tecnología José Cabrera y Agustín Cuenca. El caso wikipedia es un buen ejemplo. Con tan sólo cuatro personas han conseguido tener una enciclopedia con más páginas que la Enciclopedia Británica y gracias a la participación de miles de personas. YouTube o la opinión de los lectores en Amazon son también el resultado de la creación de productos con talento en equipo. Sin embargo, lo que ocurre en el ciberespacio no siempre sucede en las empresas.
Todos tenemos posibilidades de aportar y de crear, sin embargo, no se ponen los medios para ello. Bajo argumentos de poder, se reserva la posibilidad de la innovación a unas cuantas personas. La innovación no sólo se reduce a los nuevos productos o diseños. Está en cada transformación que podamos hacer en los procesos, en la forma de entender el mercado y en la manera de realizar nuestras tareas. Aunque no todas las innovaciones tienen el mismo impacto, todos los profesionales pueden aplicarlo a su trabajo diario. Pero no siempre ocurre. Ni tan siquiera se pide opinión de cómo mejorar la producción a los trabajadores que están en la línea de montaje y que son quienes se pasan horas tras horas con las máquinas. Y luego, por supuesto, surgen los enfrentamientos a la hora de implantar un cambio. La mejor receta para aceptar cualquier transformación es hacer que las personas la sientan como suya. Si han sido los trabajadores de la línea quienes han propuesta ciertas modificaciones no tendrán tantos inconvenientes en aceptarla.
El éxito de la empresa pasará por entender el “power of many” de todo el equipo. La tecnología ayuda y mucho, pero en las organizaciones lo que  se requiere son sistemas de liderazgo que den la opción de que eso ocurra.

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