Homenaje a Viktor Frankl
En estas líneas quiero realizar un pequeño homenaje a Viktor Frankl (1905-1997). Psicólogo y psiquiatra judío, vivió el Holocausto en varios campos de concentración, incluidos Auschwitz y Dachau. Le debemos uno de los mejores libros que he leído, El hombre en busca de sentido, con el que inaugura la Logoterapia, considerada como la Tercera Escuela Vienesa de Psicología después del Psicoanálisis de Freud y la Psicología Individual de Adler. La logoterapia se centra en el sentido de la vida. Sostiene Frankl que las personas no buscamos placer ni poder como dirían Freud y Adler, respectivamente, sino encontrar sentido a lo que hacemos:
Debemos aprender por nosotros mismos, y también enseñar a los hombres desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino que la vida espere algo de nosotros. Dejemos de interrogarnos sobre el sentido de la vida y, en cambio, pensemos en lo que la existencia nos reclama continua e incesantemente.
Desde este enfoque, habla de la libertad última del ser humano, la que él experimentó en el campo de concentración:
¿Carece el hombre de la capacidad de decisión interior cuando las circunstancias externas anulan o limitan la libertad de elegir su comportamiento externo? El hombre puede conservar un reducto de libertad espiritual, de independencia mental, incluso en aquellos crueles estados de tensión psíquica y de indigencia física. La última de las libertades humanas es la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino para decidir su propio camino.
Su mensaje es poderosísimo. Significa que aun cuando no tengamos ninguna posibilidad de actuación siempre queda la opción de decir la actitud que queremos adoptar. Y este pensamiento abre todo un mundo de posibilidades, sobre las que en alguna ocasión hemos hablado. Significa sentirse protagonista y no víctima. Significa tomar en consideración que tenemos poder, poder para cambiar aunque en algunas circunstancias sea sólo la actitud que queremos tomar. Es, en el fondo, una invitación a la libertad.
El hombre en busca de sentido es un regalo leerlo.
Para saber más sobre su biografía: http://es.wikipedia.org/wiki/Viktor_Frankl
Libro recomendado: Viktor Frankl (1945): “El hombre en busca de sentido”
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Cuarenta millones de visitantes en noventa ciudades del mundo. Es el Cirque du Soleil, espectáculo creado en 1984 por artistas callejeros canadienses. Lo llaman circo, aunque es totalmente diferente a los espectáculos circenses tradicionales, algunas veces un tanto tristes. No hay fieras y sí una estética única en los trajes (¿inspirada en el Carnaval de Venecia?), la música (con un toque de estilo Broadway) y las acrobacias. Su público no son los niños, sino adultos y clientes corporativos dispuestos a pagar un precio varias veces más elevado al circo tradicional. Y en apenas veinte años ha facturado más de lo que no alcanzaría ni en un siglo de trabajo el mayor circo del mundo. En definitiva, el Cirque du Soleil ha creado un nuevo mercado o, en términos de Chan Kim y Renée Mauborgne, se ha adentrado en un océano azul (libro muy recomendable).