Está ya disponible a través de la tienda virtual de Apple la versión digital, para Iphone e Ipod Touch, de mi libro “NoMiedo” (para acceder es necesario tener instalada la aplicación Itunes).
Para facilitar la lectura de sus contenidos, la aplicación que ha desarrollado la empresa española Digital Jokers en colaboración con Dosdoce.com permitirá al usuario incrementar o reducir el cuerpo de letra del libro, seleccionar entre 24 estilos de letra, cambiar el color de la misma y el fondo de la pantalla si lo desea, marcar la página que esté leyendo, etc. Todas estas funcionalidades permitirán a los lectores personalizar sus hábitos o necesidades de lectura con el fin de lograr que su experiencia de lectura en pantallas sea igual de amable que en papel.
Os adunto un vídeo promocional explicando las funcionalidades de personalización de lectura que aporta la versión digital del libro.
Hoy se publica “Héroes Cotidianos: Descubre el valor que llevas dentro”, lo que me hace muchísima ilusión porque es el libro más comprometido que he escrito.
Es una invitación a la épica y al desarrollo personal. Después de trabajar durante años sobre el talento, el miedo y el liderazgo descubrí que todas las personas tenemos un potencial del cual no somos consciente hasta que no nos enfrentamos a situaciones difíciles (despidos, cambios de vida, pérdidas afectivas, nuevos retos, fracasos…). Hay personas corrientes que se convierten en ejemplo de entereza y asumen el protagonismo de su vida en situaciones complicadas comprometiéndose con algo más que con ellos mismos. Son aquellos que siguen adelante a pesar de las dificultades en vez de habitar en la queja o el lamento, personas que aprovechan las situaciones límite como lanzadera para una transformación y ejercen una influencia positiva en su entorno. Ellos son los auténticos héroes cotidianos, anónimos para la historia, pero inspiradores para quienes tienen el privilegio de estar a su alrededor.
A lo largo de las páginas profundizo en las etapas de la transformación positiva: cómo afrontar la llamada, superar la negación y el miedo, atravesar los desiertos y aprender a crear una nueva realidad de ti mismo, como ya hicieron los héroes de los mitos y de los cuentos tradicionales.
Héroes Cotidianos nace a raíz de una investigación y experiencia de más de cinco años de duración sobre nuestras capacidades, del estudio de casos reales y de reflexiones que muchas personas generosamente han compartido (en unos días publicaré en el blog el resumen de dicho estudio).
Reconozco que es el libro que me más me ha tocado escribir, el más emocional y el más comprometido, porque creo firmemente en nuestra capacidad de ser un héroe cotidiano y en especial, en momentos de crisis como los actuales.
Por último, el libro se lo dedico a amigos y a maestros, que tanto me han ayudado a atravesar mis noches oscuras. Como homenaje, se lo pasé a algunos de ellos y tuvieron la amabilidad de hacer unos comentarios sobre los Héroes Cotidianos. Se lo agradezco de veras.
“Este es un libro extraordinario. Pura y necesaria luz, como todas las obras de Pilar Jericó. En él, Pilar nos muestra con elegancia, entusiasmo y lucidez que el coraje no es la ausencia de miedo, sino la consciencia de que hay algo por la que merece la pena que nos arriesguemos y hace suya aquella bellísima voz de Platón que rezaba “No hay persona, por temerosa que sea, que no pueda convertirse en un héroe por amor”. Consciencia y amor, coraje y sentido, esfuerzo y servicio se conjugan en una trenza bellísima de la mano de Pilar en esta obra tan hermosa, tan útil, tan reveladora, tan necesaria. No deje de leerlo, por favor”
He publicado mi libro en inglés, NoFear, en la editorial Palgrave. Me hace mucha ilusión, porque es todo un honor poder publicar en esta editorial. Además, ya estoy recibiendo emails de lectores británicos.
El libro en breve también saldrá en portugués. Ya está traducido al brasileiro y al catalán y en castellano vamos por la séptima edición. Lo cierto es que cuando lo escribí no me podía imaginar que iba a tener tanta repercusión. Agradezco a todas las personas que lo han leído y recomendado.
Durante este mes de julio, voy a proponer algunos libros que creo que son muy interesantes para el verano. Comienzo con el libro de Gaspar Hernández, uno de los mejores periodistas que he conocido en Cataluña. Un hombre con una capacidad exquisita de tratar los aspectos de crecimiento personal de una manera cercana. Ha escrito un libro maravilloso, El Silencio. Ha sido todo un éxito editorial en catalán y ahora lo publica en castellano. Trata sobre las fuentes orientales y la salud, el cuerpo y lo más importante, la felicidad y el equilibrio interior. Un libro es como un autor. Se desprende la sensibilidad de Gaspar, el conocimiento y práctica de otras terapias que nos ayudan y que no siempre se han visto reconocidas por el Estado. Todo ello lo hace con un telón de fondo envolvente: El mediterráneo, una conversación y un silencio entre sus personajes. Una novela que ayuda a reflexionar y que trata profundamente el poder de la palabra y la capacidad de nuestra mente para curarnos.
Un breve extracto de la novela:
Una historia singular: en una habitación de Formentera, un hombre habla suavemente, durante toda la noche, a una joven que duerme desnuda.
Ella es Umiko, una chica japonesa que da clases de meditación y cree en el poder de la curación espiritual. Está enferma de cáncer, y no duda ni un segundo en desafiar a la medicina convencional. Umiko ha pasado por un duro aprendizaje en un monasterio zen y está convencida de que si las emociones le han hecho enfermar, también la pueden curar.
Mientras Umiko duerme, el hombre le hablará sobre la enfermedad y las remisiones espontáneas, el mundo de la autoayuda, el crecimiento personal y la meditación. Pero Umiko pide consumar la noche más allá de la palabra dicha.
El autor:
Gaspar Hernández (1971) es periodista y escritor. Dirige y presenta el programa L’ofici de viure en Catalunya Ràdio. Colabora en diferentes medios de comunicación, tratando temas de psicología y nueva espiritualidad. El silencio es su primera novela.
Esta semana han ocurrido cosas muy interesantes. Me ha gustado mucho el artículo de Borja Vilaseca (uno de mis periodistas preferidos) sobre el “Nuevo Perfil Profesional” y en el que ha entrevistado a Marta Romo. Recojo parte del artículo, el cual ha tenido un fuerte impacto:
Crisis. Crisis. ¡Crisis! Sin duda, se trata de una de las palabras más repetidas en los últimos meses. “La paradoja es que cuanto más se habla de ella, más inmovilidad genera, sobre todo porque suele orientar a los interlocutores a pensar en cuestiones que escapan de su control”, afirma Marta Romo, socia de la consultora InnoPersonas, especializada en acelerar los procesos de innovación en la gestión de las personas. “Al poner la atención en lo incierto, el miedo y la preocupación empiezan a cobrar un protagonismo paralizante y, en ocasiones, destructivo”. Así, “pensar y hablar en términos de crisis supone un desgaste de tiempo y energía completamente inútil e innecesario”, añade Romo, autora de La mujer líder (Planeta).
Eso sí, “lenta y progresivamente, cada vez más directivos están viendo la situación económica actual como una oportunidad para hacer crecer y evolucionar a sus empresas”, sostiene. Para lograrlo, “es necesario apostar por una formación que incluya y potencie el autoconocimiento y el desarrollo personal de los ejecutivos”. No en vano, “la cultura organizacional de cualquier compañía, así como sus resultados de satisfacción emocional y bienestar económico, suele ser un reflejo muy fiel de la mentalidad de la mayoría de los miembros que forman parte de una empresa”. De ahí que “uno de los cambios más profundos vaya a producirse en el área de la selección de colaboradores, mandos intermedios y altos directivos”, señala Romo. Y concluye: “Para redireccionar la función de las organizaciones en la sociedad actual, no queda más remedio que recuperar los valores y principios que posibilitan saciar las verdaderas necesidades humanas de forma coherente, eficaz y sostenible”…..
“Para cambiar los resultados que obtenemos como empresas hemos de promover un cambio profundo en nuestra manera de pensar”, señala Marta Romo, socia de InnoPersonas. “Sólo así se puede ir más allá de lo que nos es conocido para crear culturas organizacionales a la altura de las exigencias y desafíos que se avecinan”.
Por tanto, “a la hora de contratar a un empleado, sea como colaborador, mando intermedio o directivo, la persona ha de demostrar cierta consciencia, madurez y responsabilidad”. Y “no hay nada que revele más la auténtica inteligencia emocional que conocer en qué basa el candidato su autoestima”. “Existe la denominada autoestima del sabelotodo, que basa su valor como ser humano en contar siempre con las respuestas correctas, poniéndose a la defensiva cada vez que escucha información nueva”. Estos profesionales “suelen estar condenados al estancamiento; difícilmente generarán valor añadido”. Sin embargo, “en el acto de humildad que implica afirmar que no se sabe, está el inicio del desarrollo personal de los profesionales”. Al basar su autoestima en “querer aprender”, se convierten en “verdaderos escépticos, explorando lo que desconocen para dejar de ser lo limitados que creen ser y convertirse en quienes pueden llegar a ser. Así, su creatividad e innovación es ilimitada”. -
Por otra parte, en los próximos días voy a dar varias conferencias:
26 de marzo, Madrid: Daré una charla dentro del programa Lidera, un programa que busca desarrollar el liderazgo en las mujeres. Será a las 18h en el Instituto Internacional, calle Miguel Ángel 8.
27 de marzo, Burgos: Participo en el Foro Burgos. Es un gran honor, porque hay personas de una gran talla profesional. Adjunto el programa.
28 de marzo, Jaén: Daré una conferencia en el 1º Encuentro Autonómico de Voluntarios de Andalucía Compromiso Digital en el Palacio de Congresos y dentro de un programa muy bonito e interesante, que tiene como finalidad ayudar a la gente a entrar en la Sociedad de la Información.
31 de marzo, Barcelona: Doy la conferencia inaugural del Manager Business Forum, en el congreso Nacional de Finanzas y Recursos Humanos. Si alguien quiere inscribirse, puede hacerlo en la web. En el mundo de Recursos Humanos, hay profesionales de una gran talla.
31 de marzo, Barcelona: Presento el nuevo libro de Xavier Guix, a las 19.30 horas en la Casa del Libro, Passeig de Gràcia, 62.
El martes presento en Barcelona el libro “Prácticas de Coaching” escrito por Viviane Launer y Sylviane Cannio, que he tenido el placer de prologar. Es un libro interesante, basado en la experiencia de las autoras que han trabajado en distintos países y que aportan un punto de vista internacional. A continuación recojo algunos párrafos del prólogo:
“A través del magnífico libro que el lector tiene en sus manos nos dan a conocer como el Coaching nos puede ayudar a alcanzar -en palabras de Lao Tse- la sabiduría, la iluminación, la fortaleza y el poder en nosotros mismos, y como este desarrollo personal colabora de forma implícita en el desarrollo organizacional de nuestras empresas para poder alcanzar el “santo grial” del siglo XXI: el talento organizativo. Y no es extrañar que hoy por hoy el coaching sea considerado como uno de los procesos que más valor añadido aporta a las personas y a las organizaciones.
Y si el Talento está conformado por nuestras “capacidades”, nuestro “compromiso” y nuestra “acción”, Sylviane y Viviane nos explicarán lo que el Coaching -partiendo de la base del pensamiento Socrático- puede hacer con nosotros para ayudarnos en aquellos momentos en los que tengamos problemas o dudas en cuanto a lo que “podemos” hacer, “queremos” hacer y “conseguimos” hacer.
De su mano aprenderemos el proceso para ser “inconscientemente competentes”, conoceremos porque el coaching no es supervisión, ni consultoría, ni psicoterapia, ni mentoring. Y lo haremos de forma directa, al primar la práctica sobre la teoría, y sencilla -aunque estrictamente rigurosa- al describirnos con todo lujo de detalles el proceso de coaching a través de doce casos prácticos en los que se abordan todo tipo de problemáticas en las que fácilmente nos sentiremos reflejados tanto personal como colectivamente.
En definitiva, el coaching es posiblemente uno de los procesos que más aporta, pero no es una profesión que “pueda fácilmente improvisarse”, como dicen las autoras. A través de este libro, Sylviane y Viviane tienden al lector una mano para ayudarle a recorrer los entresijos de un proceso rico, a entender cuáles son las emociones, las dudas y los miedos que le asaltan y de qué manera el coach puede ayudarle. Es un libro basado en la experiencia de dos coachs experimentadas, que tienen en su haber un gran bagaje para compartir con el lector de forma amena, sincera y muy práctica. Es un libro extraordinario para todos aquellos interesados en el crecimiento personal con el fin de crear valor a las organizaciones y a sentirnos mejor con nosotros mismos. Enhorabuena por el resultado”
Lugar de presentación y hora: FNAC, martes 27 a las 19:30h. Avda. Diagonal, 549.
Este verano he tenido la oportunidad de leer el libro de “Vencer las adicciones” y me ha resultado interesante el análisis que realiza Deepak Chopra sobre el adicto. Según Chopra el adicto es quien busca salir de su vacío existencial pero en el lugar incorrecto, que puede ser el alcohol, las drogas, el sexo… en fin, todas las adicciones que se nos puedan ocurrir.
Me ha gustado porque no presenta al adicto como un ser débil, sino como una persona que tiene de positivo el espíritu de la búsqueda. Dice el maestro hindú que eso le da una gran fuerza para, una vez canalizada su energía, poder encontrar una mayor realización. El punto de partida es el famoso vacío existencial en un mundo lleno de cosas, que nos hace buscar placer o nos anestesia (que también está esa variante) para olvidarnos de la infelicidad.
El libro me ha hecho reflexionar sobre la adicción al trabajo, a la cual por cierto no dedica demasiadas páginas. Mientras que unos beben para olvidar, otros pasan mil horas en la oficina olvidando también a la familia, amigos… y a sí mismos. Sin embargo, la adicción al trabajo no está mal vista en nuestra sociedad. Ese es el problema. Culpamos a las empresas y a las obligaciones en las que nos vemos inmersos (muy ciertas en nuestra sociedad latina), sin embargo no revisamos nuestros propios planteamientos. Conozco muchas personas a las que les fascina su trabajo porque es creativo y porque se sienten muy realizadas, de ellas no hablo; me refiero a aquellos que no quieren volver al silencio o soledad de su casa y se inventan mil excusas para continuar ahí. El problema se agrava cuando dichas personas adquieren la posición de jefes y obligan al resto a continuar en el trabajo hasta horas intempestivas. Son también adictos y quizá debería haber clínicas de desintoxicación para este problema. Como dice Chopra, el trabajo se ha considerado como algo muy serio y “la seriedad es una condición tóxica de la mente”. Cuando se trabaja tantas y tantas horas, ¿es necesario o es una elección? Cuando algunos de estos adictos comienza a disfrutar con otro tipo de placeres, como estar con los amigos o tener alguna afición, el trabajo pasa a ser algo menos serio… Y esto me recuerda a un directivo de una empresa pública que me contó que sus colaboradores, con quienes tenía mucha confianza, un día le dejaron en la mesa una tarjeta de una agencia matrimonial con el siguiente mensaje: “¿Por qué no pruebas a llamar y así trabajas menos?” ¿Su trabajo era necesidad o elección? En cuanto encontró un equilibrio en su vida personal se comprobó que era más una necesidad de olvido de sí mismo…
¡Cuántas agencias matrimoniales harían falta en nuestras empresas!
Decía Winston Churchill que nosotros configuramos nuestros edificios y ellos nos configuran a nosotros. No parece que Churchill fuera un experto en Feng Shui, sin embargo, fue capaz de expresar en una breve frase algo que muchos de nosotros hemos percibido: Existen entornos donde nos sentimos más creativos y otros, donde nuestra energía parece que se desvanece. Crear espacios adecuados que nos aporten e inspiren para conseguir nuestras metas es la esencia del Feng Shui, tal y como lo explica Maru Canales en su nuevo libro, “Feng Shui en la empresa” (Ediciones CEAC) y en el que he tenido el placer de escribir el prologo.
A continuación recojo unas líneas de lo que he escrito sobre el libro:
Esta obra es valiente, porque da un paso más en el concepto del ser humano y las empresas. En las últimas décadas han ido cayendo viejos paradigmas. Hace veinticinco siglos pensadores como Aristóteles consideraban las emociones como aspectos de segundo nivel en comparación con el razonamiento. Descartes encumbró al conocimiento a niveles casi absolutos con su famosa frase “pienso luego existo”. Sin embargo, varios investigadores modernos como Antonio Damasio, Premio Príncipe de Asturias de 2005, han demostrado que las emociones son, precisamente, las que nos hacen ser más inteligentes (…) En los comienzos de la empresa, el trabajador se consideraba como una prolongación de las máquinas: personas que ejercían labores rutinarias, donde lo importante era la fuerza muscular al más puro estilo Charlie Chaplin en la película “Tiempos Modernos”. En las primeras décadas del siglo XX Maslow descubrió el impacto de la autoestima en los rendimientos empresariales y a finales del siglo pasado, Goleman llegó a afirmar que el 70% de las habilidades de los directivos dependían de la inteligencia emocional. La importancia de las emociones en la forma de entender a los profesionales ha sido un paradigma que ha aparecido hace poco, al igual que entiendo que ocurrirá poco a poco con el concepto del espacio, y no por una cuestión de estética, sino de resultados. Y el libro de Maru Canales aporta un paso importante en esta transición de paradigma (…)
En este libro Maru toma al lector de la mano y le ayuda a sumergirse en un mundo de sutilezas y lenguajes cifrados donde, como dice ella, prima el sentido común. Y nos ayuda a reflexionar sobre los olores, los colores, el orden… en definitiva, el equilibrio y la belleza. He aprendido muchas cosas de este libro, pero destacaría que aporta un ingrediente más en el nuevo paradigma del siglo XXI: comprender al ser humano de una manera más holística y completa, donde al igual que es importante reflexionar sobre nuestros pensamientos o nuestras emociones, es fundamental entender el espacio que nos rodea y actuar sobre él. Y no sólo por una cuestión de estética, insisto, sino para ser mucho más eficaces (y felices). El Feng Shui, en definitiva, nos ayuda a reorganizar la energía del entorno para lograr nuestros sueños. Y creo que por ello, ya vale la pena ponerlo en marcha.
Además de un libro magnífico y valiente, es una obra coherente, porque su autora es lo que escribe. Es una clara referente en España en Feng Shui, incluyendo el mundo virtual con su extraordinario blog. Los que tenemos la suerte de conocer a Maru sabemos que pone en práctica todo cuanto aquí recoge y no sólo las técnicas, sino la forma de entender la vida. Maru es optimista, luchadora, no cree en las casualidades y reinterpreta los mensajes como oportunidades para lograr también sus sueños. Uno de ellos era escribir este libro y su resultado ha estado a la altura de lo que ella soñaba. Ha sido un honor participar en este proceso y, por supuesto, prologar la obra.
Enhorabuena, Maru.
El lunes fui a la presentación del nuevo libro de José María Gasalla y Leila Navarro sobre la Confianza, algo que creo que ahora es especialmente importante. No he leído el libro todavía, pero me gustó su presentación / road show: Una forma diferente y amena de llegar al público.
La confianza la tratan ellos desde las 6C:
Conciencia: Para genera confianza primero hay que tener conciencia del otro y de uno mismo. Añadiría yo, hacer que el otro también se sienta importante contigo al lado.
Claridad: Definir qué se quiere buscar y que, por supuesto, sea cierto. En este punto, es esencial la transparencia. Me encanta la idea que tiene José Cabrera sobre ella y que escribiré en otro post.
Cumplimiento: Con los acuerdos entre ambas partes, ya sea empresa, pareja o cualquiera que desee participar en una negociación.
Coherencia: Entre lo que se dice y se hace. Uno de mis valores preferidos que brillan por su ausencia en muchas empresas.
Consistencia: Que se refleja cuando los comportamientos se alinean con los valores a lo largo del tiempo.
Coraje: No darse por vencido.
Dijo José María que la confianza es la esperanza que se trae el presente. Me gusta esta idea. Y creo que en especial, la confianza en uno mismo y el coraje es el mensaje que todos tenemos que interiorizar en un momento en el que las noticias nos abruman.
De la crisis seguro que saldremos pero para mí existen dos retos fundamentales: Primero, minimizar las erosiones internas (y también externas) que nos hacemos con el agobio y el miedo. Y segundo, entender la crisis como una oportunidad. Sé que es una frase manida, pero para mí es un lema desde hace años. He vivido tres profundas crisis en mi vida (e imagino que, si todo va bien, viviré alguna más) y en esos momentos poco deseados ha sido cuando he puesto los cimientos de lo que después ha ocurrido. No sería lo que soy si no lo hubiera sabido aprovechar. Así pues, no podemos hacer mucho para que las finanzas mundiales se arreglen por lo que nuestra libertad y coraje está en intentar verlo de otro modo. Ese es nuestro reto.
Somos libres, aunque en último extremo sea decidir sobre la actitud que queremos en nuestras vidas, dijo Viktor Frankl. Nuestro reto está en tomar conciencia de esa libertad que no siempre nos gusta asumir. Sobre esta idea es la que se centra el libro “De ti depende” de Ignacio Álvarez de Mon, director del área de Recursos Humanos del Instituto de Empresa, libro el cual tuvimos el placer de presentar el pasado jueves Vicky Jimeno (responsable de antiguos alumnos del IE), Juan Carlos Cubeiro, José Mari Irisarri y yo. Fue una presentación muy bonita. Ignacio habló del mismo modo que escribe en su libro: Conceptos y corazón. Y es una maravilla cuando un autor se atreve a ser valiente, hablar de emociones en el mundo de la empresa y escribir no para lucirse, sino para que la gente le entienda.
Me gustaron muchas cosas de las personas que hablaron en la mesa, pero destacaría una que dijo Ignacio:
“Si de algo hay que arrepentirse es de no haber soñado más veces”
Esa idea me encanta, porque creo que uno de nuestros principales miedos: Atrevernos a desarrollar todo nuestro potencial sin excusas. Recuerdo que los deportistas de elite que he podido conocer siempre dicen de que no buscan excusas cuando fallan, incluso el entrenador de Rafa Nadal, su tío, le ha enseñado a que cada vez que falla una bola se olvide de inmediato del error, siga adelante, sin obsesionarse o sentirse una víctima. En el fondo también es una actitud zen: Vivir el presente y nuestra libertad asumiendo la responsabilidad de nuestras decisiones. Pero eso, una vez más no se enseña, incluso en nuestra cultura se prima el victimismo y la pena. Si algo sale mal, buscamos culpables a los que cargarles el muerto. Esa técnica alivia provisionalmente el posible dolor pero nos aleja muchísimo de nuestra libertad y, por ello, de la capacidad de desarrollar nuestro potencial. Un reto sería aprender a asumir nuestros errores y cambiar una frase tan manida como “Me han suspendido ” en oposición a “he aprobado”. Y todo eso, ya lo sabemos, depende de cada uno.
A continuación, recojo el artículo publicado por Eduardo Martínez Rico en el periódico Expansión hace unas semanas sobre su nuevo libro: La Guerra de las Galaxias , un mito renovado; que para todos los amantes del cine y la mitología es muy recomendable. De hecho, en el libro de NoMiedo, utilicé la metáfora de la película para explicar el miedo y la motivación.
El escritor Agustín Sánchez Vidal, autor del prólogo a la La guerra de las galaxias, el mito renovado, me lo dijo una vez muy bien: “Éste es un libro sobre lo que no se ve en La guerra de las galaxias.” Pero ¿qué es lo que no se ve? Sobre todo el trasfondo cultural y mitológico que late dentro de la saga galáctica. Tiene una gran repercusión en el espectador, como hemos podido comprobar los que éramos niños cuando se estrenó el Episodio IV en 1977, o los que han visto también niños, hace un par de años, el Episodio III. Es bueno que no se vea porque La guerra de las galaxias es una obra de arte, con toda su maquinaria debajo, pero ahí no sólo están los efectos especiales, sino otro tipo de efectos.
George Lucas tenía 18 años cuando sufrió un grave accidente de coche. Era un apasionado de la velocidad y su sueño era convertirse en piloto carreras, pero aquel accidente hizo que se replanteara la vida. Para empezar se matriculó en Cine en la Universidad de California, y también en una serie de asignaturas que se convirtieron en su nueva pasión: Antropología, Psicología, Historia… Lucas empezó a adentrarse en los orígenes del hombre y de la condición humana.
Fue en el mismo hospital en el que convalecía de su accidente donde descubrió un libro crucial, El héroe de las mil caras, de Joseph Campbell, experto en mitología. Campbell fue muy importante en la creación de La guerra de las galaxias e Indiana Jones, y la asimilación que de él realizó Lucas dio un giro a la historia del cine americano. Las enseñanzas de El héroe de las mil caras, un compendio mitológico fascinante, sintético, dotó a las creaciones de Lucas de elementos que han interesado al hombre de todas las épocas. Como se ve en ese libro, la mitología forma paralelismos en todas las épocas y en todos los lugares del mundo. Los héroes, los villanos, sus acciones, las “profecías”, las representaciones que han dejado en el mundo, se parecen mucho en América, en Europa, en Asia… Una síntesis mitológica admirable
Así, no es de extrañar que Luis Alberto de Cuenca, antiguo director de la Biblioteca Nacional, diga en el epílogo a El mito renovado que “La guerra de las galaxias es una síntesis admirable de todas las materias mitológicas”.
Lucas quería hacer al principio una nueva versión de Flash Gordon, pero tuvo problemas con los derechos. Entonces se le ocurrió dar un salto hacia delante y realizar una obra mucho más ambiciosa. Como demuestran las ilustraciones de El mito renovado, la influencia de Flash Gordon, los cómics y la serie de televisión, es grande en La guerra de las galaxias.
Pero también son importantes otros elementos, por ejemplo las películas del Oeste. Los westerns se habían convertido en la épica de los norteamericanos, y Lucas quería crear una nueva épica. Su intención era hacer una película de ciencia-ficción y se dio cuenta de que el espacio, la exploración del espacio, era la épica moderna del ser humano. Además, como le demostraban los westerns todas las historias épicas se desarrollaban en la frontera, y él vio que la nueva frontera estaba en el espacio, ahora que en la Tierra ya no las había, porque todos los lugares habían sido explorados y descubiertos.
Joseph Campbell, aquel mitólogo autor de El héroe de las mil caras, dio una definición muy interesante de las películas de Lucas: “La guerra de las galaxias constituye el mito renovado.” Según este experto cada época necesitaba una renovación en el mito, como un “lavado de cara” y una adaptación según los tiempos y sus exigencias. En La guerra de las galaxias los samuráis y su código de conducta, los vaqueros del oeste, soldados nazis y caballeros artúricos, ideas provenientes del cristianismo, del budismo… conviven en una historia muy compleja contada de una forma muy sencilla. George Lucas fue muy permeable para crear su obra maestra, y él mismo dijo que La guerra de las galaxias era “la misma historia de siempre contada cada cierto número de años”.
Un cuaderno a lápiz
Al principio iban a ser tres trilogías, y Lucas escribió la historia entera en un cuaderno, a lápiz. Por las mañanas se dedicaba a documentarse con todo el material que podía de mitologías y cuentos de hadas, y por la tarde se ponía a escribir. Así, frenéticamente, escribió La guerra de las galaxias.
Pero esa historia constaba de nueve episodios divididos en tres trilogías, y ahí ya empezaban los problemas… Problemas, fundamentalmente, de medios técnicos y económicos. Lucas decidió rodar primero la segunda trilogía -episodios IV, V y VI- sencillamente porque requería menos medios. Había muchas escenas en Tatooine, por ejemplo, el planeta desértico del Episodio IV, que al final se titularía Una nueva esperanza.
Tuvo muchos problemas también para que le financiaran esta primera película. Fue cuando comprendió la importancia de disponer de recursos propios, una productora propia, y ahí empezaba a nacer Lucasfilm Ltd, un verdadero gigante.
“Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana”
¿A cuántos nos han parado la policía por alguna infracción leve que hemos cometido y no nos han puesto la multa? Para tener alguna probabilidad de conseguirlo hay que recurrir a un libro clásico y muy recomendable: El mono desnudo, de Desmond Morris. Según este autor, en las interacciones de los primates (y ahí estamos las personas) hay juegos de poder. Quien sabe que tiene poder, en este caso el policía, no está dispuesto a que ninguno se lo cuestione. Así pues, ante un policía o un profesor en la universidad que ha encontrado al alumno copiando descaradamente, se puede salir más airoso si a éste se le reconoce su poder y se admite el fallo. Lo peor en una situación así es entrar en justificaciones, que siempre deben ser las mismas. La forma de conseguir el objetivo (en este caso que no te pongan la multa), por tanto, es reconocerles su poder… Bueno, al menos hay más probabilidades, aunque eso no significa que siempre ocurra.
Creo que todas las personas en mayor o menor medida buscamos poder. Sé que algunos ganarían el récord Guinness en su intento, pero si pensamos qué significa poder y vamos a la Real Academia de la Lengua, vemos que es la facultad para hacer cosas. Para mí poder significa, por tanto, dos temas:
Control (en la medida que podemos hacer)
Influencia de cara a terceros.
Si consideramos que es eso poder, creo casi todos los buscamos, sólo hace falta ver las luchas por el mando a distancia cuando sólo había una televisión, las juntas de vecinos o los reinos de taifas en las empresas. Posiciones como secretarias de dirección, el mejor técnico de un departamento o los bedeles de la sanidad pública son posiciones de un gran poder… y cuidado si se cuestiona.
Tenemos, por tanto, que diferenciar dos tipos de poder: Autoritas y Potestas, como dirían los romanos. Autoritas que es la capacidad de influencia, propio de los líderes; y potestas, que nace del propio puesto o jerarquía. Si buscamos una u otra depende de muchas variables, como son las propias motivaciones individuales y las inseguridades personales… pero si hay algo que he aprendido en unos cuantos años en seminarios en empresas es que el poder se niega (casi nadie dice que le gusta) y cuando utilizas varias técnicas indirectas descubres que a la mayor parte le gusta tener la sensación de control y de influencia.
En definitiva, creo que todos buscamos poder en mayor o menor medida, aunque muy pocos lo reconocen.
Ayer presenté en el Instituto Cervantes de Madrid el libro “La nueva gestión del talento”. Me acompañaron en el acto Manuel Pimentel, ex Ministro de Trabajo; Enrique de la Villa, Socio de Deloitte y Alfredo Fraile, Director de Formación y Desarrollo de Banesto. La convocatoria fue increíble. La sala tenía capacidad para 170 personas y vinieron más de 250. De hecho, no pude ni comentarlo en el blog (y eso que me hubiera encantado conocer a algún amigo cibernauta) porque la lista de admisión se cerró el viernes por la tarde.
Agradezco, de verdad, la acogida y las palabras tan cariñosas que tuvieron las personas que me presentaron. Manuel Pimentel habló de la necesidad hoy más que nunca del talento para sortear una situación económica como la de ahora, Enrique habló de la química del talento y Alfredo hizo un recorrido del talento en las distintas generaciones (baby boom, Generación X y Generación Y). Por mi parte, además de un muy sincero agradecimiento, hablé de los cambios desde que escribí la primera edición en 2000 hasta la fecha. Después, me centré en el compromiso que nos mantiene vivos, las emociones, la libertad y de la coherencia, como ingredientes fundamentales para construirlo en el tiempo.
Fue un acto muy emotivo y en otra ocasión escogeré un salón más grande para que ninguna persona, si lo desea, se quede sin entrar.
Hoy tengo el placer de presentar el libro de Miriam Subirana titulado “Vivir en Libertad” en la Casa del Libro de Madrid.
Para mí Miriam es una maestra. Es la coordinadora de la asociación Brahma Kumaris en España y es una mujer muy interesante. Su libro es una reflexión profunda sobre la libertad. Ella dice que la auténtica libertad es interior y es cuando uno es capaz de superar sus propias creencias, su pasado y el papel de víctima. Lo cierto es que su libro me ha hecho pensar sobre el poder que cada uno tenemos y que concedemos por sentirnos queridos; o la capacidad para escoger las respuestas. En fin, si tuvierais la oportunidad de pasaros hoy, creo que vale mucho la pena escuchar a Miriam.
Presentación: Jueves 3 de julio. Casa del Libro. Gran Vía 29, 19,30h
Hoy me parece muy propicio hablar de equipo, máxime del partido de fútbol de ayer. Y en concreto voy a recoger las ideas de Lolo Sainz, entrenador en este caso de baloncesto y considerado como uno de los entrenadores de baloncesto más laureados del mundo. Tuve la oportunidad la semana pasada de compartir una conferencia con él y con Eugenio de Andrés. Recojo algunas ideas que me gustaron de la conferencia de Lolo y Eugenio hicieron conjuntamente.
Su objetivo como entrenador era hacer equipo. Para ello, destacaba seis grandes valores fundamentales:
Primer valor: Respeto. Dice Lolo “Trabajar para el equipo es trabajar para uno mismo”. El talento individual, una vez, si no contribuye al equipo difícilmente se le considera como tal.
Segundo valor: Actitud, que es lo que permite la superación y que un jugador se esfuerce. Mencionó una cita de Al Capone en tono de broma: “Se consigue más con una pistola y una sonrisa, que sólo con una pistola” (está claro que parece que hasta en la mafia son importantes las formas).
Tercer valor: Confianza. Para él el liderazgo es una mezcla entre la estrategia y la confianza, y esta última es incluso más importante que la primera.
Cuarto valor: Profesionalidad. Para Lolo un buen profesional no se mide por su capacidad técnica, sino por sus comportamientos. Mencionó el caso de Petrovic, uno de los jugadores más extraordinarios europeos. Cuando terminaba los partidos, no se iba a los vestuarios, sino que se quedaba treinta minutos más tirando para mejorar su tiro, su punto débil.
Quinto valor: Comunicación. Mencionó una cita de Aristóteles: “La habilidad de comunicar una idea es tan importante como la misma idea”. Y qué razón tiene.
Sexto valor: Compromiso con el trabajo y con los compañeros, que le ayuda a mejorar y a dar lo mejor de sí mismo. Concluyó Lolo que “nadie es tan bueno que no pueda mejorar”.
Finalmente, terminó diciendo “para mí ganar es la manera de medir el éxito; lo que ocurre es que el éxito depende de los objetivos que uno se ponga”.
Un blog muy recomendable es el de José Cabrera. He tenido la suerte de colaborar con él en diversos proyectos y creo que es una de las mentes más visionarias en estrategia y liderazgo que conozco en España. En su último post escribe sobre el libro Wikinomics escrito por Don Tapscott y Anthony D. Williams, el cual me gustó mucho. Los autores explican el concepto de Colaboración Masiva y presentan el término de “prosumidores”, consumidores que actúan como proveedores. El ejemplo más claro está en Internet y en la blogsfera. Hace años Amazon fue un gran precursor, cuando permitió que sus clientes hablasen sobre los libros. Existe mucho más talento tanto de clientes como de empleados. En la medida en que la empresa dé opciones, permitirá que éste fluya. Y para ello, es necesario cambiar de forma de entender las compañías e ir hacia la colaboración masiva.
El libro de Wikinomics recoge el ejemplo de colaboración masiva en un sector no tan “glamuroso” como es el minero: Gold Corp, una minera canadiense con problemas para encontrar nuevos yacimientos. Su CEO, Rob McEwen, decidió colgar en Internet toda la información que tenían sobre su mina – unos 400 megabytes-, ofreció 75.000 dólares y esperó. Y la sorpresa no tardó en llegar: Miles de personas lanzaron propuestas y no sólo ingenieros, sino matemáticos, estudiantes y militares. Resultado de todo ello: Los participantes identificaron más de 50 objetivos que la empresa no había localizado anteriormente, de los cuales el 80 por ciento produjo importantes cantidades de oro, que supusieron 200 millones de gramos de oro. Dichos hallazgos le hicieron pasar de una facturación de 100 millones de dólares a 9.000 millones en menos de seis años. No está mal. Y la clave fue aprovechar el concepto de colaboración masiva ayudándose de la tecnología de Internet.
Me encanta la iniciativa porque creo que es muy importante que se difunda el mensaje NoMiedo, que no significa no tener miedo (que es imposible y, además, una tontería), sino que el miedo no nos paralice. Ojala podamos aplicarlo más a nuestras vidas y empresas.
Por cierto, la portada es diferente, pero el texto es igual y con la misma errata
Nuestro cerebro está preparado para la supervivencia y no para la felicidad, según el profesor Francisco Mora, director del Departamento de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Los 700 millones de años de evolución nos han permitido tener un sistema perfectamente preparado para salir de peligros sin necesidad de pensar. No hace falta más que recordar qué nos ocurre en nuestro cuerpo cuando estamos conduciendo y se avalanza un coche frente a nosotros. Sencillamente, el cuerpo actúa y no piensa. Se activa en el cerebro un conjunto de respuestas para que nuestro corazón palpite más deprisa y transporte oxígeno en sangre para salir corriendo, pegar o pensar más deprisa. Somos un baile hormonal y todo ello “viene de serie”, como los ordenadores. Es el resultado de los millones de años de evolución y de tener dos cerebros: El racional y el emocional o límbico. Precisamente este último es el causante de que lo tengamos tan difícil para ser felices, según Francisco Mora. Todo cuanto vivimos lo teñimos de emociones. Por eso, en opinión del profesor, la mejor manera de alcanzar la fecilidad es evitando los extremos del dolor o del placer o aislándonos del mundo, a través de practicar la meditación, cosa que no siempre está al alcance de todos. Esas son respuestas de la ciencia, sin embargo, existen otras alternativas.
La felicidad es algo que nos preocupa y no es de extrañar que haya muchos autores que nos ayuden a reflexionar sobre ella, a parte de las dificultades neuronales que parece que tenemos. Hace veinte siglos, Seneca escribió un libro sobre la felicidad en el que nos invita a ser nosotros mismos y a buscar objetivos duraderos. Un libro reciente y actual es el que acaba de publicar Javier Fernández Aguado “La felicidad posible: 1000 consejos”. Javier, amigo, pensador y profundo conocedor de la filosofía (es siempre una maravilla escucharle), proporciona pequeñas reflexiones muy prácticas para encontrar la felicidad en uno mismo y no buscarla en otros. Para ello, recoge ideas de los clásicos y de empresas actuales. Me gusta los versos que recoge de Pedro Salinas, mi poeta preferido, quien dice “Quisiera ser lo que te doy y no quien te lo da”. Y me gusta esta idea porque posiblemente el ego sea uno de los aspectos que más nos aleja de la búsqueda de ser felices. También me han gustado las reflexiones sobre la amistad o los detalles sobre la semana. Por ejemplo, “enamorarse de las jornadas grises”, un buen antídoto para no vivir amargados. En definitiva, un libro muy recomendable para encontrar otras alternativas a la ciencia.
Creo que la vida es un conjunto de momentos. Parece que nuestro cerebro no está preparado para vivir una felicidad eterna, pero seguro que todos hemos experimentado esos pequeños y grandes momentos de felicidad. Eso es posible y los libros que nos ayuden a reflexionar sobre ello son de agradecer.
El origen del chivo expiatorio se remonta a un ritual del antiguo pueblo de Judea en que se escogían dos cabras macho. Uno era sacrificado y otro, el chivo expiatorio, cargaba con todos los pecados y era abandonado a su suerte en medio del desierto mientras le insultaban y tiraban piedras… Pobre animal.
Pues bien, el chivo expiatorio es aquel inocente sobre el que recaen las culpas sin venir a cuento. Y parece que buscar a un culpable es un fenómeno que sucede también en el compartamiento animal. Frans de Waal en su maravilloso libro “El mono que llevamos dentro” lo analiza en relación al comportamiento de los chimpacés. Cuenta Waal que cuando se están formando los grupos de chimpancés en cautividad buscan una cabeza de turco por dos motivos: Primero, porque libera tensiones entre los que mandan (es menos arriesgado pegar a un inocente que a uno fuerte); segundo, porque une al grupo. Poco importa el chivo expiatorio que se escoja: Puede ser el reflejo de ellos en la vasija o incluso los leones del recinto de al lado, con la necesaria fosa en medio, claro está. Por cierto, los chimpacés son xenófobos y asesinan a otros monos de diferentes razas, o incluso de la suya propia por conflictos de poder. También cuenta Waal que precisamente cuando el grupo está asentado no hace falta buscar chivos expiatorios. La ausencia de ello es sin duda, un signo fiable de estabilidad. Este hecho, por cierto, también se ve en las empresas. Es más fácil cargar el mochuelo a uno de forma colectiva que no aceptar individualmente nuestros errores o miedos.
Así pues, nuestros problemas con la diversidad en algunos casos tienen un fondo animal, por mucho que nos pese. En la medida que sepamos separarnos de estos instintos, abordar nuestros miedos de soledad y crecer en una educación mucho más abierta, podermos aceptar la diversidad de raza, género, cultura… Y ese es uno de los retos en la educación y en las organizaciones en un mundo tan globalizado como en el que vivimos.
”El sentido de la vida o la vida sentida” es el título del nuevo libro de Xavier Guix, amigo y gran escritor. Tuvo la amabilidad de pedirme que le escribiriera el prólogo y le agradezco mucho que lo hiciera. Es el libro que más me ha gustado de Xavier. Un auténtico regalo. A continuación recojo algunos párrafos del prólogo:
La primera vez que escuché a Xavier Guix hablar sobre el sentido de la vida fue en la Cena de Corte Europea de Arbitraje a la que amablemente nos invitó a participar nuestro amigo común Josep Gajo. Me gustó la matización que hizo Xavier: No voy a referirme al sentido de la vida, sino al sentido en la vida. Y me gustó porque detrás de una simple palabra se encierra mucha sabiduría práctica y mucho descanso para más de uno. Buscar el sentido de la vida significaría que hay algo que se nos escapa y que al mismo tiempo debe ser ingente y muy importante. Creo que todos los que lo escuchamos cuando éramos niños o adolescentes pensamos que debía existir alguna respuesta misteriosa que se desvela cuando uno crece. Sin embargo, los años van demostrando que no parece que exista tal misterio y que, si acaso, con la edad se van llegando a más preguntas que respuestas. La matización de Xavier, por tanto, es muy tranquilizadora. Para él no debemos afanarnos en localizar el sentido en la vida sino en darle sentido a nuestra vida. Eso significa que no existe una respuesta universal, sino una decisión personal. No hay, por tanto, misterios, sino una colección de pequeñas y grandes decisiones que van conformando nuestra vida sentida. Y este es el punto de partido del libro que el lector tiene en sus manos.
En definitiva, Xavier con este libro nos tiende una mano para acompañarnos en los recovecos de la vida, para entender las amarguras y los sinsentidos y para animarnos a ser nosotros mismos. Nos ayuda a comprender que el sentido de la vida sólo se convertirá en un problema cuando consideremos que debemos resolver la pregunta. Y sus reflexiones las acompaña de su propia experiencia personal. En las distintas páginas, Xavier se desnuda humildemente ante el lector. Reconoce sus heridas y sus aciertos, y nos hace partícipe del proceso de decisiones que han conformado su vida. Quienes tenemos el placer de conocerlo y escucharlo sabemos que Xavier escribe lo que es, que es coherente con sus palabras y sus actos desde una serenidad contagiosa. Y ese es probablemente un gran ejemplo de sentido”
Me ha gustado la iniciativa de Pedro Robledo de recoger cuentos zen. Ha comenzado con el cuento llamado Destino, el cual trascribo:
Durante una batalla, un general japonés decidió atacar aún cuando su ejército era muy inferior en número. Estaba confiado que ganaría, pero sus hombres estaban llenos de duda. Camino a la batalla, se detuvieron en una capilla. Después de rezar con sus hombres, el general sacó una moneda y dijo:
-”Ahora tiraré esta moneda. Si es cara, ganaremos. Si es cruz, perderemos. El destino se revelará“.
Tiró la moneda en el aire y todos miraron atentos como aterrizaba. Era cara. Los soldados estaban tan contentos y confiados que atacaron vigorosamente al enemigo y consiguieron la victoria.
Después de la batalla, un teniente le dijo el general:
-”Nadie puede cambiar el destino“.
-”Es verdad” contestó el general mientras mostraba la moneda al teniente. Tenía cara en ambos lados.
De alguna manera recoge la idea de Sun Tzu, el autor del Arte de la Guerra: “El vencedor antes de la batalla ha ganado”. La predisposición con la que vamos determina en parte el resultado final. Lo que también me resulta interesante es que a veces necesitemos ayuda divina, destino u opiniones de otros para sentirnos más seguros. Creo que el mundo de las religiones o el estorismo dan ese soporte, al igual que todos aquellos a quienes les concedemos autoridad. Lástima que dicho soporte no esté en uno mismo y tengamos que buscar en otros las expectativas de nuestro desempeño para creérnoslo.
En el fondo, si reflexionamos sobre lo que creemos que somos está muy relacionado con lo que nos fueron contando desde pequeños, que interpretamos e interiorizamos y con lo que nosotros nos fuimos también diciendo. Nuestro yo está formado por conjunto de frases, acontecimientos, interpretaciones, juicios de nosotros mismos… que cuando se abordan, tienen la gran ventaja de que pueden modificarse. Y todos cambiamos, hasta nuestras inseguridades.
Ayer presentamos en ESADE Barcelona el libro “El primer café de la mañana”, escrito por Francisco Martín Frías, presidente de MRW. Ha sido para mí un privilegio prologar el libro y conocer con más detalle esta empresa.
Los orígenes de MRW se remontan a una pequeña compañía de mensajeros que se comunicaban por radiofrecuencia, toda una novedad para la época. En la actualidad es el grupo líder del transporte urgente en España, con más de 10.000 personas, y más de 750 franquicias que mueven por encima de los 150.000 paquetes al día. Pero lo que más me sorprende de MRW y, en especial de su Presidente, es su orientación hacia las personas. Ahora se habla de Responsabilidad Social Corporativa (hay que decir que a veces por puro marketing), pero hace más de quince años que desde esta empresa se están llevando a cabo planes de ayuda a la sociedad, como las subvenciones de envíos a ONG´s (actualmente se benefician más de 5.000 entidades), las ayudas al Tercer Mundo, la integración laboral de personas que sufren algún tipo de minusvalías físicas, gimnasios, ayudas económicas a la adopción de niños… Los anteriores son ejemplos de la sensibilidad de MRW a otras realidades y que está incorporado en el propio ADN de la empresa.
En definitiva, creo que el siglo XXI es un momento para se conforme un nuevo paradigma de compañía: La empresa humanista, la cual obtiene beneficios económicos, pero también es capaz de generar otro tipo de cuentas de resultados, como es la satisfacción de sus empleados y de aportar valor a la sociedad. Y eso es lo que demuestra MRW.
El libro “El primer café de la mañana” se puede solicitar en su web
“¿Tener o ser?” es la dualidad a la que nos enfrentamos a la hora de definir nuestra misión y el título de un libro maravilloso escrito por Erich Fromm, uno de los mejores filósofos contemporáneos. El tener se ha convertido en nuestra identidad. Y resulta paradójico buscar la singularidad a través de un BMW fabricado en serie, aunque cueste 60.000 euros. En el tándem identidad y consumo hay un triunfador (las empresas y los profesionales) y hay un perdedor (las personas, que nos llenamos de miedos a perder lo que tenemos). Cuando jugamos ese partido, un cambio de funciones, la llegada de un competidor o una jubilación anticipada se perciben como amenazas. Y quizá no seamos tan conscientes de que cuando uno trabaja en función de lo que es, los cambios pueden producirle una cierta incomodidad, pero difícilmente miedo. Pilar Gómez Acebo lo resume del siguiente modo: “Quien trabaja sobre el ser, es un triunfador nato”. Pero el reto no es sencillo.
En una encuesta realizada hace años en Francia, el 89 por ciento de los participantes reconocieron que el hombre necesitaba algo por lo que vivir. Viktor Frankl afirma que la neurosis de nuestra sociedad es el vacío existencial. Y para evitarlo, lo rellenamos con cosas superficiales: bienes materiales, posición profesional… En definitiva, todo lo que después tememos perder. No es de extrañar que los clientes de cirugía plástica hayan crecido de forma exponencial en los últimos años (la pérdida de la belleza física se ha convertido en una de las obsesiones de nuestro tiempo). La autorrealización la asociamos al éxito personal del tener, que no al del ser. Y la temida pregunta: ¿Las empresas se interesan por personas motivadas en el ser o en el tener? Cuando algunos directivos afirman que quieren que sus comerciales posean las mejores casas y tengan los mejores automóviles, ¿qué están buscando? Desde el tener somos más vulnerables al miedo y, sin duda, a la manipulación de nuestro vacío. Si la empresa desea talento, su desafío es conseguir que sus profesionales trabajen por un fin último más trascendente que el puro tener. Por supuesto, los automóviles son fantásticos, pero trabajemos también por algo de mayor trascendencia y que nos dé sentido de contribución.
Pequeñas grandes cosas es el último libro de Albert Figueras, publicado en editorial Plataforma. Me ha encantado, como dije en otro post. Albert analiza los pequeños placebos personales, como tocarnos, reír, estar con los amigos, hacer el amor… aunque, como menciona en La Contra de la Vanguardia, no valen las listas ajenas. La clave está en una hormona: La Oxitocina. Es la hormona de los lazos sociales, ayuda a reducir el miedo, refuerza el apego; en otras palabras, crea una especie de adicción propia del enamoramiento o de las relaciones sociales altamente satisfactorias. Esta hormona es la que explica por qué cuidarnos, cierta música, el contacto físico (los masajes, las caricias) o las conversaciones interesantes nos reducen los niveles de ansiedad y de percepción del miedo. Y hay otra idea muy interesante. Desde el punto de vista químico, la sensación de bienestar o felicidad permanente no es algo constante, ya que dejaríamos de percibirla por agotamiento neuronal. Así pues, según se desprende de los estudios que menciona Albert, lo ideal es cultivar esas pequeñas grandes cosas que nos hacen sentirnos vivos y realizados. Me gustan especialmente las últimas palabras del libro:
La esencia de la felicidad no está en buscarla desesperadamente ni en lamentarse por no encontrarla; sino en vivir intensamente el presente procurando no caer, cuando lo es, en la telaraña pegajosa del pasado ni en los brazos del humo del futuro.
Y el presente tiene olores, sabores, risas, lágrimas, caricias, golpes pero, sobretodo, palabras y personas.
El presente tiene Vida; ¡no se olvide de vivirla!
Una maravilla de libro, de fácil lectura, muy interesante en ejemplos científicos y escrito con mucha sensibilidad.