Archivo de la categoría: Experiencias de empresas

11
jul

Desayuno con MRW

Ayer desayuné con el comité de dirección de MRW, compañía de mensajería urgente. El desayuno es un ritual en la empresa (y al que me invitaron porque tengo el gusto de realizar el prólogo a su libro de 30 años de vida de la empresa). Diariamente, de 9 a 10h todo el equipo directivo, en torno a dieciocho personas y encabezado por su presidente y cofundador, Francisco Martín Frías, se reúnen para discutir los problemas de la empresa, compartir inquietudes, hablar de incidencias y por supuesto de sus éxitos. Es una práctica que lleva años y que les ayuda a actuar como equipo.

En muchas ocasiones he trabajado con proyectos de gestión del conocimiento en donde el objetivo es compartir información. He visto sofisticadas bases de datos e iniciativas más o menos complejas para que la gente volcara su conocimiento. Y en muchas otras ocasiones he pensado que mucho de ese dinero se estaba perdiendo. Por supuesto que las bases de datos son importantes, al igual que las páginas de expertos en empresas grandes, pero lo que hace real una información es la comunicación cara a cara con la gente. Para ello, implica tener muy claro cuál es la labor del directivo, que dicho de una forma muy simple sería: Hacer que otros quieran hacer lo que han de hacer. Y eso requiere tiempo, mucha comunicación en todos los sentidos, dejar a un lado las reuniones absurdas que sólo hacen perder el tiempo y son un torneo de egos. Reuniones efectivas y constantes son las que dan rapidez en las respuestas y conforman un equipo de trabajo. Y este ha sido el ejemplo que pude comprobar ayer en MRW (compañía con más extensión de puntos de franquicias en España y líder en su sector). Seguramente si en nuestras empresas el director general o presidente siguiera dicho ejemplo se mejoraría nuestra productividad… y, por supuesto, se ahorrarían muchas iniciativas de compartir información que no llegan a buen fin.

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17
may

Más coherencia y menos Delphi

La empresa estadounidense Delphi cierra sus puertas en Cádiz y despide a más de 1.600 trabajadores. Sabemos que el despido forma parte del mundo de las empresas. Las organizaciones actúan como seres vivos que nacen, se reproducen y algunas mueren. Sólo hace falta echar un vistazo a las mayores compañías del mundo de finales de los 70: más del 40 por ciento han desaparecido en la actualidad. El cierre de una gran empresa forma parte del sistema de juego, muy a pesar del dolor que produce en los trabajadores y en sus familias.
Pero lo que no forma parte de este juego es que algunos de sus principales directivos duplicaran su sueldo del 2005 al 2006, año en el que se estima que la compañía perdió 4.600 millones de dólares durante los primeros nueve meses (por no hablar de los movimientos de maquinaria a Polonia, la especulación del suelo cedido por la Junta de Andalucía a un módico precio, los 60 millones de euros de subvención que ha recibido la empresa desde 1986 y un largo etcétera al más puro estilo Enron). Todos sabemos que las diferencias salariales son necesarias. El “café para todos” es una de las peores políticas de reconocimiento. En la medida en que alguien contribuye más al sistema, debe ganar más. De eso no hay duda. El reto está en la coherencia dentro de la empresa.
Vivimos una importante brecha entre los sueldos. Reich en su libro The future of success nos ofrece datos: En las grandes compañías estadounidenses el ratio entre el que más ganaba con el que menos era de 40 veces, en 1980. En 1990 la cifra aumentó a 400 debido a las stock options (¿la productividad se incrementó diez veces más?). Platón también recogió la necesidad de coherencia en su libro La República. Decía que ningún hombre debía cobrar más de cinco veces en relación con el que menos para no romper el equilibrio (en su análisis “obviaba el detalle” de los esclavos). Afortunadamente, estamos muy lejos de esa época. Sin embargo, una cierta coherencia sería de agradecer en el sistema actual.
A finales de los años 70, Lee Iacocca, presidente y director ejecutivo de Chrysler Corporation, fue famoso por marcar su salario de un dólar a lo largo de un año con el fin de reducir gastos y reflotar a una compañía que registraba pérdidas de 160 millones de dólares. En menos de cinco años dio la vuelta a la situación de la empresa. En épocas difíciles, los comités de dirección de grandes empresas tecnológicas de este país decidieron reducir su salario para evitar despidos. Esta práctica la viven en su día a día muchos empresarios de PYMES, quienes llegan a hipotecar su casa antes de dejar de pagar las nóminas. Por supuesto, la solución a las crisis no consiste sólo en reducir los sueldos de los que más cobran y aportan más valor, pero sí es responsabilidad de los directivos dirigir con coherencia y ética. Un equipo directivo no sólo ha de velar por alcanzar los objetivos que marca el accionista, sino también de velar por las personas a las que influyen sus decisiones personal y profesionalmente. Y los sistemas no funcionan beneficiando a unos y perjudicando a otros. Si se pide que las personas naveguen hacia la misma dirección, incluye a todos los profesionales y en todos los momentos, tanto en los de bonanza como en los difíciles. Si no se hace así, se crea miedo en la organización, se paraliza el talento, la creatividad y todo lo que la persona es capaz de aportar en una empresa. Como dijo Matsushita, fundador de la corporación japonesa que lleva su nombre, el reto está en colocar en el mismo barco a los trabajadores y a los directivos, sin crear mentes taylorizadas que dividen sistemas y rompen la coherencia.

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2
may

Juan Valdez

Me gustaría comentar una experiencia empresarial exitosa, la de Juan Valdez. Esta marca se ha conseguido situar en una de las más conocidas a nivel mundial, según la prestigiosa revista Fortune. Pero lo que más me llama la atención es la estructura organizativa que hay detrás. No es una empresa sino una Federación. Nació en 1927 con el fin de hacer frente a la inestabilidad del café. Se agruparon diversos productores para fundar la llamada Federación Nacional de Cafeteros de Colombia. En la actualidad agrupa a más de 566.000 productores y representa en torno a dos millones de familias. Muchos de estos productores son agricultores con pocos recursos y gracias a este gremio pueden acceder al mercado en unas mejores condiciones.

Para formar parte de la Federación se exigen varios requisitos: Ser cultivador permanente, que posean y exploten para sí o para su familia un terreno que sea igual o superior a la media hectárea y contar con al menos 1.500 árboles plantados. Posteriormente, la Federación se encarga de seleccionar el café y distribuirlo. Desde hace un tiempo han comenzado una labor de internacionalización a través de tiendas abiertas en distintos países, como Estados Unidos o España. Y se están enfrentando a gigantes de la talla de StarBucks. Creo que el éxito está en la capacidad de aunar esfuerzos. De forma individual, ninguno de los productores hubieran podido llegar tan lejos, pero uniéndose han logrado crear una marca reconocida y valorada en todo el mundo. Por cierto, a modo de anécdota, la cara visible de Juan Valdez, un hombre con una mula que muchos recordamos de anuncios o del propio logotipo de la Federación, es un actor, además de una excelente campaña de marketing.

 Para más información: http://www.cafedecolombia.com/

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17
abr

Video de Steve Jobs

En este enlace hay un video de Steve Jobs, fundador de Apple y Pixar, en la clausura del acto de graduación de Stanford. Me ha encantado. Cuenta tres experiencias suyas personales conmovedoras. Vale la pena verlo. Está en inglés con subtítulos en castellano.

http://www.innocova.com/modules/news/article.php?storyid=204

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