¿Qué hay detrás del miedo?
El miedo tiene muchos disfraces, algunos muy escurridizos, tales como estrés, “respeto” o malestar; y encontrarlo puede implicar una labor “detectivesca”. En cualquier caso, no hay que juzgarse por sentirlo ni pensar frases del estilo “soy un@ cobarde”. No ayuda nada y resulta absurdo. Si lo sientes, ¡perfecto, no estás muerto! Lo interesante del miedo es que te permite identificar qué es lo que se esconde detrás. Debes preguntarte: ¿qué no quiero perder? ¿qué beneficios me aporta el miedo? Cuando se trata de cuidar la salud, los seres queridos o tus propiedades resulta sencillo contestarlo. Huyes del dolor y de la pérdida relacionada con la supervivencia básica que comprende elementos tales como salud, trabajo, casa o dinero. De hecho, en la UCL, University College London, han demostrado que cuando perdemos dinero se activan las zonas del cerebro relacionadas con la agresividad o la frustración, cosa que quien ha perdido alguna vez algún billete habrá sentido.
Pero el problema del miedo se agrava cuando se refiere a aspectos mucho más sutiles. Detrás del miedo al rechazo (al qué dirán), al fracaso (no estar a la altura de las expectativas propias o ajenas) o a la pérdida de poder o prestigio (tarjeta de director, determinado modelo de coche) se oculta el miedo a perder un disfraz o rol. Dicho disfraz puede ser el de quién agrada a todos, del que más sabe o del que siempre triunfa. Pero si profundizas aún más verás que esa imagen que proyectas, en realidad, es probablemente la que te da seguridad para sentirte querido y quererte. Y ahí está la trampa. De hecho, a muchas personas lo que les duele de un fracaso en una empresa no son sólo las posibles consecuencias obvias, sino el orgullo herido y eso, una vez más, está asociado a un rol. Si eres capaz de identificar lo que se oculta detrás del miedo y los beneficios que te aporta, podrás acelerar cualquier proceso de transformación porque éste sólo se produce cuando se han perdido los disfraces.
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Sabemos que el amor y el sexo venden. Sólo hace falta echar un vistazo a los ranking de las web más visitadas del mundo: contactos sexuales, productos prometedores o fotografías que a más de uno podrían escandalizar. En España se calcula que un millón de personas compran sexo diariamente. Si uno de los negocios más antiguos ha sido el sexo, probablemente sea porque lo llevamos codificado en algún rincón de nuestros genes. Según los biólogos, hasta la ameba más pequeña del universo tiene dos necesidades básicas: Supervivencia y reproducción. No es de extrañar que nosotros, como seres mucho más complejos, busquemos de manera más sofisticada una necesidad tan primaria. Y una de las técnicas, qué duda cabe, es el dinero. Parece que quien tiene más recursos económicos, tiene más éxito con el otro género. Pero los investigadores han echado por tierra tal teoría. Según el economista británico 