Archivo de la categoría: Conferencias

8
jul

¿Dónde reside nuestra libertad?

Como comenté en el anterior post, tuve un placer de presentar el libro de ”Vivir en Libertad” de Miriam Subirana. Recojo algunas ideas sobre las que estuvimos hablando:

- Las creencias sobre nosotros mismos son espejimos. Las necesitamos, al igual que los mapas mentales, para movernos por el mundo. Pero el reto es contar con creencias positivas sobre nosotros mismos y sobre el mundo, ya que actuan como la base de un cohete, el cual te impulsa hasta un cierto punto y luego se desprende.

- La culpa es la diferencia entre lo que tengo que hacer y lo que quiero hacer. En este punto, Miriam analizó la obediencia y su papel en nuestra felicidad. Sólo si interiorizamos los principios que estamos obedeciendo, seremos felices. Si no, es un camino muy tortuoso.

- “Nuestros sueños son nuestros paraísos”, dijo. Y desde su punto de vista hay tres barreras para alcanzarlos: La pereza que nos hace posponer las cosas; la resignación, que nos hace decir “no puedo”; y el miedo al cambio, que nos ancla en nuestra zona de confort.

“Tu propósito puede ser el vivir tu sueño en vez de soñar tu vida.

Para Miriam, la anterior cita recoge la auténtica libertad: Sentirnos creadores de nuestro destino. La libertad más difícil de alcanzar es la interior, la que nos permite liberarnos de nuestros miedos y desarrollar todo nuestro potencial.

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23
jun

Claves para crear equipos de éxito (Lolo Sainz)

Hoy me parece muy propicio hablar de equipo, máxime del partido de fútbol de ayer. Y en concreto voy a recoger las ideas de Lolo Sainz, entrenador en este caso de baloncesto y considerado como uno de los entrenadores de baloncesto más laureados del mundo. Tuve la oportunidad la semana pasada de compartir una conferencia con él y con Eugenio de Andrés. Recojo algunas ideas que me gustaron de la conferencia de Lolo y Eugenio hicieron conjuntamente.

Su objetivo como entrenador era hacer equipo. Para ello, destacaba seis grandes valores fundamentales:

  • Primer valor: Respeto. Dice Lolo “Trabajar para el equipo es trabajar para uno mismo”. El talento individual, una vez, si no contribuye al equipo difícilmente se le considera como tal.
  • Segundo valor: Actitud, que es lo que permite la superación y que un jugador se esfuerce. Mencionó una cita de Al Capone en tono de broma: “Se consigue más con una pistola y una sonrisa, que sólo con una pistola” (está claro que parece que hasta en la mafia son importantes las formas).
  • Tercer valor: Confianza. Para él el liderazgo es una mezcla entre la estrategia y la confianza, y esta última es incluso más importante que la primera.
  • Cuarto valor: Profesionalidad. Para Lolo un buen profesional no se mide por su capacidad técnica, sino por sus comportamientos. Mencionó el caso de Petrovic, uno de los jugadores más extraordinarios europeos. Cuando terminaba los partidos, no se iba a los vestuarios, sino que se quedaba treinta minutos más tirando para mejorar su tiro, su punto débil.
  • Quinto valor: Comunicación. Mencionó una cita de Aristóteles: “La habilidad de comunicar una idea es tan importante como la misma idea”. Y qué razón tiene.
  • Sexto valor: Compromiso con el trabajo y con los compañeros, que le ayuda a mejorar y a dar lo mejor de sí mismo. Concluyó Lolo que “nadie es tan bueno que no pueda mejorar”.

Finalmente, terminó diciendo “para mí ganar es la manera de medir el éxito; lo que ocurre es que el éxito depende de los objetivos que uno se ponga”.

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15
jun

Aprender a potenciar el talento, entrevista en Expansión y Empleo

A continuación, recojo una entrevista que me hizo Ángel Méndez (y que me encantó) a raíz del libro “La Nueva Gestión del Talento”, que se ha publicado este fin de semana en Expansión y Empleo.

Cuando los mercados experimentan vaivenes, la guerra por el talento se agudiza. Pilar Jericó defiende en La nueva gestión del talento que el primer paso es ser coherente con lo que se dice y se hace. Si los directivos se jactan de decir que las personas y el talento es lo más importante, ¿por qué ante una pequeña desaceleración de lo primero que se prescinde es los empleados? ¿Qué hay que hacer?

Las preguntas indirectas que hacen los seleccionadores son las que dan las pautas sobre los valores y principios de una persona como ser humano, no solo como profesional.

¿Han cambiado tanto las cosas que es necesaria una revisión de cómo gestionar el talento?
Muchísimo, cuando escribí la primera edición (2001) era la época de los puntocom, la gestión de recursos humanos en el mundo de Internet era casi ciencia ficción. El talento brotaba por todas partes. Ahora, el panorama es otro, cuesta vender y en estos momentos la guerra por el talento se hace más importante. El problema no va a estar tanto en la rotación, aunque en algunos sectores seguirá. Ahora el problema va a estar en sacar lo mejor de la gente.

¿En qué se deben centrar las compañías para cuidar el talento?
En estos momentos lo más importante es la coherencia entre lo que se ha dicho siempre y lo que hay que hacer. Las empresas que se den cuenta de que lo realmente importante son las personas, son las que tendrán la capacidad de reacción. Muchas compañías se jactan de decir que lo más importante es el talento; sin embargo son las primeras que, un momento de crisis, prescinden de las personas, y no por una cuestión de costes, sino por aumentar el valor de la acción. Es así de triste y dramático.

La motivación también juega un papel determinante. Lo esencial es conseguir que la gente se comprometa, que se sienta parte del grupo, que se ilusione, venza el miedo y remen todos juntos.

Defiende en su libro que el talento individual se crece en la empresa fomentando el talento organizativo que es la pieza clave. ¿Saben las empresas realmente motivar a los empleados?
Yo estoy dejando de hablar de empresas y hablo de personas. En una misma firma puedes encontrar un directivo que gestiona su equipo de una forma estupenda y otro que, con las mismas políticas corporativas y con los mismos mensajes, tiene quemada a su gente.

¿Se gestiona bien en España?
Desgraciadamente no. Heredamos una cultura empresarial basada en el miedo. Además, la diferencia de poder es mucho más acentuada y tiene más peso que en otros países. La diferencia entre el que manda y el que está abajo es muy grande. Aquí los estilos democráticos hay que aprenderlos mientras que en países como Estados Unidos están muy arraigados, ya que se asimilan desde la escuela.

¿En qué hay que centrarse?
Es fundamental saber a quién seleccionas y a quién promocionas, porque realmente es muy difícil cambiar a las personas. Una vez que has elegido bien, hay que centrarse en el compromiso. Éste es algo que se cuida en distancias cortas, que se desarrolla en el día a día, en el trato cotidiano con tu jefe y tu entorno más inmediato.

¿Qué importancia tiene el miedo en el mundo empresarial?
El miedo es un factor que tiene mucho peso. Hay que hablar de dos miedos: un miedo individual y uno colectivo. Este último está relacionado con la comunicación, con la forma como se transmiten las cosas. Por ejemplo, la crisis del 29 fue mucho más grande porque se extendió un miedo colectivo.

En España el miedo colectivo es el miedo al rechazo que es mucho más fuerte que en otros países. Otro de los grandes temores colectivos es el de los comités de dirección, que temen morir como empresa.

Cuando quieres generar compromiso, potenciar y construir talento el primer paso es aliviar los miedos. No puedes emprender cambios (que son una caja de Pandora) si no eliminas los temores, los individuales y los de nivel organizativo.

¿Cómo surge el compromiso?
El compromiso es algo que haces si quieres. La esencia es entender que el trabajador es libre, no tanto en lo relacionado con cambiar de trabajo, sino en cuanto a dejar su cabeza libre, desconectada, no estar plenamente implicado.

Dice en su libro que el compromiso es una cosa de dos, de baile en pareja. ¿Por qué no bailan juntos jefes y empleados?
Es cierto que el baile en pareja es cosa de dos y, muchas veces, la culpa viene de ambas partes. Por el lado del empleado, a veces se da cuenta de que se ha equivocado o de que simplemente ha cambiado su motivación. Cuando se producen estos problemas lo primero que hay que analizar y trabajar es el liderazgo. Sobre todo en España, donde miramos muchísimo a los jefes. La figura del jefe inmediato es fundamental, es tu referente.

¿Quién se preocupa en desarrollar su talento?
Hay dos tipos de personas que deciden trabajar el talento: las que son sensibles a las personas, por una cuestión de valores personales o de empatía, y a las que no les queda más remedio porque se les van los profesionales. Desgraciadamente, cuanto mejor va la empresa y los mercados, menos se cuida el liderazgo.

La selección de los profesionales es crucial, ¿qué habría que cambiar en estos procesos?
La selección es de lo más difícil en recursos humanos. Si te centras en resultados, te olvidas de una cosa muy importante que es la manera en la que lo ha conseguido. Hay comportamientos en las compañías que son verdaderos Atilas, consiguen resultados que les sirven para cambiar de empresa pero en el camino se han cargado a un equipo. Y de eso no queda constancia. Hay que indagar.

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7
jun

Un cuento sobre el “fracaso”

Un cuento muy antiguo que recoge el aparente fracaso.

Un día apareció un caballo en la granja de una aldea. El dueño de la granja lo cuidó y el caballo se quedó. La gente de la aldea le decía: Qué buena suerte. El respondía: “Buena suerte, mala suerte, se verá”.

Pasado unos días, el caballo se marchó. La gente de la aldea le dijo: “Qué mala suerte”. Él contestó: “Buena suerte, mala suerte, se verá”.

Pasada una semana, como le había cuidado muy bien, el caballo regresó con una manada de caballos. La gente de la aldea le dijo al dueño de la granja: “Qué buena suerte”. Y él respondió: “Buena suerte, mala suerte, se verá”.

Después de unos días, uno de los caballos le dio una coz al hijo del dueño de la granja que le rompió las piernas. La gente de la aldea le dijo: “Qué mala suerte”. Él contestó: “Buena suerte, mala suerte, se verá”.

Después de dos semanas, los ejércitos de ese país se llevaron a todos los jóvenes a la guerra excepto a su hijo que tenía las piernas rotas… ¿Buena suerte, mala suerte?, se verá.

El fracaso es reinterpretable. Lo que a priori parece que fue un desastre, después con el tiempo podemos alegrarnos que haya ocurrido (un despido, una ruptura de pareja, un proyecto no conseguido…) Además, lo que no se aprende con el éxito, se aprende con el fracaso. Es posible que una de las cualidades que definan el poder personal sea la capacidad para entender el aparente fracaso y convertirlo en una lección personal para el futuro.

(Este cuento lo he escrito por petición de profesionales de Remax que me lo solicitaron después de escucharlo en la conferencia que impartí en su congreso esta semana. Un placer haberlo hecho)

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