Decía Pérez López que una de las motivaciones de los profesionales era la trascendente, aquella por la que nos sentimos realizados cuando creamos valor a otros. En las empresas se busca, por eso se escriben textos sobre la misión y demás frases bonitas. Pero en quienes he visto la motivación trascendente en estado puro ha sido en los profesionales que trabajan con pacientes terminales y con ancianos. Cuando se cuida a enfermos y a niños casi siempre se siente la esperanza de la recuperación o de una vida que está por vivir. Pero en el caso de los ancianos, esas bazas no existen. Los profesionales que están cerca de ellos saben que los abuelos nunca van a mejorar y que sencillamente les están acompañando en el principal miedo del ser humano: La muerte.
Admiro profundamente su trabajo. Como muchos otros, he pasado largas horas en residencias acompañando a mis seres queridos y he visto muy de cerca la ternura y la vocación de estos profesionales. Y lo que me ha conmovido es que con ellos he compartido la tristeza cuando mis familiares se han ido. Desde estas líneas les agradezco su trabajo, sus muestras de valentía y de trascendencia. Conocer la muerte, como diría Elisabeth Kubler-Ross, es una forma de amar la vida. Y ellos son un claro ejemplo de enseñanza.
Popularity: 30% [?]
No hay posts relacionados.












































Diciembre 13th, 2007 at 23:17
Gracias a ellos, gracias a su cariño, gracias a su paciencia, gracias a su entereza, gracias por tantas cosas.
Son profesionales que buscan su recompensa en las sonrisas que les brindan las personas a las que acompañan.
Mil gracias por cada segundo de vuestra dedicación.
Gracias.
Diciembre 14th, 2007 at 23:26
Gracias sobre todo a los ancianos, “mis abuelitos”, sabios maestros, pues han recorrido un largo camino,y en la recta final siempre me dan una lección magistral.
¡SE QUE NO OLVIDARE A NINGUNO DE ELLOS, ME HAN REGALADO MOMENTOS INOLVIDABLES!
Diciembre 15th, 2007 at 18:21
Bonito, muy bonito Pilar.
Salu2
Borja
Diciembre 16th, 2007 at 23:42
Muchas veces aprendemos de quienes no imaginamos… y mis abuelos supieron darme también una lección magistral. Gracias a los que les acompañasteis y nos acompañasteis, y a los que nos ayudasteis a entender el dolor y la muerte.
Enero 10th, 2008 at 23:04
Pilar:
Con este comentario me has hecho sentir cerca de casa ya que mi madre es enfermera y se dedica al cuidado de enfermos, muchos de ellos terminales.
No me imaginé encontrar aquí en España la calidez que mi madre me brindó durante toda su vida y menos me imaginaba entender la grandeza que se encierra en su corazón.
Muchas gracias, encuentro en este master valores que no dejan de sorprenderme.
Un abrazo